sábado, 27 de febrero de 2016

CUANDO DIOS HABLA


Homilía para el Domingo 28 de Febrero de 2016. IIIº de Cuaresma, C.

“Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza” (Ex 3,3). No son palabras tan solo. Moisés se acerca a la zarza que arde sin consumirse. Este texto que hoy se proclama encierra tres referencias personales.

Dios, que no es indiferente a la suerte de los hombres. Su misericordia tiene en cuenta la miseria de los que se afanan y de los que sufren. Prestar atención a esos signos que Dios envía puede convertirnos en portavoces de su palabra y en agentes de la liberación.

Moisés, que se ha habituado a la rutina de cada día. Pero está preparado para escuchar la voz de Dios que, de pronto, le habla en el escenario del pastoreo. Es preciso ver lo admirable y asombroso de la intervención de Dios en la peripecia de lo acostumbrado.

El pueblo de Israel, que ya se ha habituado a la esclavitud. Pero Dios “ha visto” la opresión que sufre su pueblo. Él toma la iniciativa. La fe en Dios nos rescata de la esclavitd. También a nosotros Dios nos ofrece la libertad y nos restituye la dignidad perdida.

LA TORRE

En el tercer domingo de cuaresma se nos recuerdan dos hechos que debieron de llegar a los oídos de Jesús: una horrible matanza de peregrinos decidida por Pilato y el derrumbe de la torre de Siloé que aplastó a algunos obreros (Lc 13, 1-9). ¿Qué pensar de ello?

A Moisés Dios le habló en la rutina de las tareas diarias del pastoreo. El evangelio nos dice que Dios nos habla también a través de los acontecimientos que a veces nos sobresaltan y que siempre nos plantean las grandes cuestiones sobre el bien y el mal.

A la vista de aquellas desgracias, muchos se preguntaban qué mal habían cometido las víctimas. Según Jesús, la desgracia no siempre responde al pecado. Si así fuera, también merecerían la muerte algunos de sus oyentes, que sin duda eran pecadores.

Así pues, más que hacerse preguntas teóricas sobre la naturaleza y las causas del mal, hay que adoptar una decisión práctica. Es urgente aprovechar el momento presente para abrir el corazón a la conversión.

LA HIGUERA

Pero en el relato evangélico que hoy se proclama se incluye, además, una breve parábola: la de la higuera que ha dejado de dar frutos. ¿Qué hacer ante ello? El texto incluye un breve diálogo entre el dueño de la viña y el viñador encargado de cultivarla.

“Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”. Esa parece ser la decision del dueño de la viña en la que está plantada la higuera. Es una severa advertencia a esa esterilidad nuestra que ya se ha vuelto crónica. No podemos resignarnos. El papa Francisco ha dicho hace poco que la misericordia de Dios es muy grande, pero su justicia es perfecta.

“Señor, déjala todavía este año”. Junto a la tentación de la acedia podemos caer también en la del pesimismo. La sugerencia del viñador nos exhorta a redoblar el esfuerzo y el trabajo. A mantener la esperanza y la paciencia. A interceder cada día por nuestros hermanos. Y, por último, a dejar el juicio y la última decisión al Señor, que es el único dueño de la viña.

Señor Jesús, queremos escuchar tu palabra, que nos habla a través de los acontecimientos. Que esa escucha nos mueva a la conversión del corazón. Y que la conversión se manifieste en los frutos de vida que tú esperas de cada uno de nosotros.   Amén.

D. José Román Flecha Andrés

jueves, 25 de febrero de 2016

CULTOS AMOR, STA. Mª MAGDALENA Y SAN JUAN


El próximo domingo comienzan los Cultos en Honor de los Titulares 
de dos de las Hermandades más populares de nuestra Semana Santa: 
Ntra. Señora del Amor, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena. 
7'30 de la tarde. Iglesia de la Inmaculada Concepción.

domingo, 21 de febrero de 2016

CULTOS PAZ Y ESPERANZA

    

Esta tarde tendrán lugar los Cultos Cuaresmales en Honor de Ntro. Padre Jesús de los Reyes 
y Ntra. Madre y Sra. de la Paz y Esperanza

7'30 de la tarde. Parroquia de la Inmaculada Concepción

sábado, 20 de febrero de 2016

UNA VOZ EN EL MONTE


Homilía para el Domingo 21 de Febrero de 2016. IIº Domingo de Cuaresma, C.

“Dios sacó afuera a Abraham y le dijo: Mira al cielo, cuenta las estrellas si puedes. Y añadió: Así será tu descendencia… Aquel día el Señor hizo alianza con Abraham en estos términos: A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río”. Ese es el comienzo y el final de la primera lectura que se proclama en este segundo domingo de Cuaresma (Gén 15, 5.18).

Como vemos, Dios se manifiesta a Abraham por medio del cielo estrellado. En el evangelio de hoy Dios se manifiesta a los discípulos por medio de su Hijo Jesús .

Dios promete a Abraham la posesión de una tierra. En el evangelio de la transfiguración, la gran promesa de Dios es la presencia de su Hijo entre nosotros.

En el texto del Génesis un sueño profundo invadió a Abraham y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. También en el evangelio se menciona el sueño de los apóstoles, que, además, se asustaron al entrar en la nube, símbolo de la presencia de Dios.

Como vemos, la suerte del hombre no es indiferente a Dios. Las dos manifestaciones que hoy se recuerdan nos llevan a preguntarnos cómo se manifiesta Dios en la historia de la humanidad y en nuestra propia experiencia.

LOS SÍMBOLOS

En el segundo domingo de cuaresma se nos presenta la transfiguración de Jesús en lo alto de un monte. Quienes han peregrinado a Tierra Santa nunca podrán ya olvidar la experiencia religiosa vivida en aquel lugar. Ni los símbolos que salpican el texto evangélico que hoy se proclama (Lc 9, 28-36).

“La montaña en la Biblia representa el lugar de la cercanía con Dios y del encuentro íntimo con él; el sitio de la oración, para estar en presencia del Señor”. Así nos lo ha recordado el papa Francisco.

La nube representa la majestad de Dios que, al mismo tiempo, se nos muestra como cercano e invisible, amoroso pero inaferrable. La nube es la imagen de su misericordia, que nos ilumina y nos guía por el desierto de nuestra vida.

Moisés y Elías representan la Ley y los Profetas, es decir, los dos grandes pilares de la fe de Israel. Ellos dan testimonio de la verdad y de la misión de Jesús, que ha de culminar en su muerte y su entrega por nosotros.

LAS PALABRAS

Además de los signos, el relato evangélico de la transfiguración de Jesús nos presenta el cruce de dos palabras. La palabra humana y la papabra divina:

“Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Esa es la voz de Pedro. Necesitamos descubrir que la belleza más auténtica radica en la verdad. Y que ambas se hacen oración en los que creen. Nos gustaría que toda la humanidad descubriera la belleza del mensaje y de la compañía del Señor.

“Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. Esa es la voz que viene de la nube, es decir del mismo Dios. Él se nos revela como Padre de Jesús y Padre nuestro. Su voluntad es que escuchemos al que Pedro reconoce como Maestro. Su voz ha de prevalecer sobre todas las voces que tratan de seducirnos. En él está la vida.

Señor Jesús, tu transfiguración en lo alto del monte nos recuerda que eres tan humano que necesitas acercarte a Dios. Y eres tan divino que en ti se cumplen las Escrituras y se manifiesta la gloria del Padre. Ayúdanos a ser testigos de tu misión. Amén.
                                                                     D.  José-Román Flecha Andrés

domingo, 14 de febrero de 2016

SOLO DIOS ES EL SEÑOR


Homilía Domingo 14 de Febrero de 2016. Iº de Cuaresma, C.

“Traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado”. Con esta ofrenda concluye el llamado “credo” del Israelita, que se contiene en el libro del Deuteronomio (Dt 26,10). Un texto venerable, que une el pasado y el presente del pueblo elegido por Dios.

Del pasado remoto, se recuerda la época del pastoreo, pero también el hambre que obligó a los antepasados a emigrar a Egipto. Buscaban allí los medios para sobrevivir, pero se vieron obligados a servir en una dura esclavitud.

Un segundo momento estaba marcado por la súplica insistente ante el Señor. Y, sobre todo, por la intervención de Dios, que misericordiosamente abrió ante el pueblo los caminos de la liberación y le entregó una tierra que manaba leche y miel

El tercer momento es el presente. El israelita se acerca al templo a ofrecer al Señor las primicias de los frutos del campo. Con ese gesto no hace más que devolver a Dios una pequeña parte de lo que ha recibido de Él. Solo Dios es el Señor de su historia, de su vida y de sus bienes.

TRES OBRAS DE MISERICORDIA

El evangelio del primer domingo de cuaresma nos recuerda todos los años las tentaciones de Jesús. Este año se proclama el texto del evangelio de Lucas (Lc 4,1-13). Entre las numerosas aplicaciones de este pasaje, el año de la Misericordia puede sugerirnos estas tres.

Ante la primera tentación, que nos ofrece panes, la primera obra de misericordia nos exhorta a “dar de comer al hambriento”. Pero el Señor nos recuerda que el hambre de nuestros hermanos no se satisface solo con alimentos de la tierra. Hay un Pan que da vida eterna.

Ante la segunda tentación, que nos ofrece poder y gloria, pensamos en la obra de misericordia que nos lleva a “vestir al desnudo”. El vestido defiende la intimidad y subraya la dignidad de la persona. Pero la gloria verdadera sólo nos la da la escucha de la Palabra de Dios.

Ante la tercera tentación, que nos sugiere poner a prueba al mismo Dios, evocamos la obra de misericordia que nos pide “dar buen consejo al que lo necesite”. Por imprudencia y orgullo atentamos contra el amor, la vida y la familia, para culpar cínicamente a Dios.

DE JESÚS A DIOS

Pero el relato evangélico que hoy se proclama no se limita a ofrecernos unas reflexiones sobre el buen comportamiento con nuestros semejantes. Como siempre, el evangelio nos habla sobre todo de Jesús. Y, en consecuencia, nos presenta al Dios de Jesús.

De Jesús se nos dice que en lugar de dialogar con Satanás, como había hecho Eva en el paraíso terrenal, el Hijo de Dios se refugia en la Palabra de Dios y responde con la fuerza de esta Palabra. Esa es la sugerencia que nos ofrece el papa Francisco.

De Dios se nos dice que es el verdadero y único Señor. Satanás afirma tener el poder sobre todo, pero miente. Pretende ser adorado para entregarnos ese poder, pero nos engaña. Solo podemos adorar a Dios. Y lo hacemos gratuitamente, sin aspirar al poder y al tener.

Señor Jesús, sabemos que también hoy la humanidad se pregunta si eres el Hijo de Dios. Nuestra fe lo confiesa sin necesidad de someterte a prueba, como hizo el diablo. Apoyados en la Palabra de Dios, como tú, queremos proclamar tu vida y tu verdad. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés

“¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN? ”

Reflexión Evangelio del Domingo 13 de Septiembre de 2026. 24º del Tiempo Ordinario. El perdón nace de la memoria. El Sirácida no empieza dic...