viernes, 12 de julio de 2019

UN MANDAMIENTO INEVITABLE


Reflexión Homilética para el Domingo 14 de Julio de 2019. 15º del Tiempo Ordinario, C.

“Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos… El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable…El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo” (Deut 30, 10-14).  Son muy atinados esos avisos que el libro del Deuteronomio pone en boca de Moisés.

Los mandamientos de Dios a su pueblo no han nacido de un capricho divino. Corresponden a los grandes valores éticos que la humanidad de todos los tiempos ha podido descubrir, gracias a la experiencia humana y a la luz natural de la razón. El cumplimiento de esos preceptos y mandatos garantizaría la paz y la justicia, la armonía y la concordia.

El salmo responsorial que hoy se canta nos exhorta a la humildad y nos invita a buscar al Señor, para que nuestro corazón pueda alcanzar una vida nueva y feliz (Sal 68, 33-34).

DOS PREGUNTAS Y UN MENSAJE

Según el evangelio de este domingo (Lc 10, 25-37), un letrado se acerca a Jesús y le dirige una pregunta muy semejante a la del joven rico: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús conoce las tradiciones de su pueblo y puede también leer lo que hay en el interior de su interlocutor.

Jesús supone que el letrado conoce ya el camino que lleva a la vida. Y así es. El letrado menciona un precepto del libro del Deuteronomio: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser”.  Y añade  otro precepto que se encuentra en el libro del Levítico: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El primer precepto era generalmente admitido por todos. Pero el segundo suscitaba por entonces numerosas discusiones. Según algunos, el prójimo digno de amor era quien pertenecía al pueblo de Israel. Según otros, prójimo era tan solo el que cumplía la Ley. Así que el letrado dirige a Jesús una segunda pregunta: “¿Quién es mi prójimo”.

Jesús responde con un relato sobre un viajero que baja de Jerusalén a Jericó por un camino infestado de ladrones, que lo apalean y lo dejan medio muerto.

MISERICORDIA PARA TODOS

El relato continúa evocando a tres personajes que pasan por el mismo camino, a cuya orilla yace aquel hombre malherido.

En primer lugar, pasa por allí un sacerdote. Ve al hombre maltrecho, pero da un rodeo para no acercarse a él, tal vez para no contaminarse con la sangre. El caso es que pasa de largo y no se interesa por él.

Después pasa por el mismo lugar un levita, que repite los mismos gestos. También él da un rodeo para mantenerse alejado del herido. Y también él trata de ignorar su desgracia y pasa de largo.

Pasa por allí otro viajero que se fija en el herido. Se le conmueven las entrañas, cura sus heridas, lo carga en su cabalgadura y lo lleva a un albergue. Tras atenderlo personalmente, deja un dinero al posadero para que siga cuidando de él y promete volver por allí y pagar los gastos que el cuidado haya causado.

Al final del relato, Jesús cambia la segunda pregunta del letrado. No vale preguntarse quién es el prójimo sino quién se hace prójimo del hombre apaleado. El letrado responde secamente que aquel que tuvo misericordia. Nunca pronunciaría la palabra “samaritano”. Pero sus escrúpulos nacionalistas nos han dado la respuesta precisa.

Señor Jesús, en muchas culturas el tercer personaje de la fábula representa la figura y los valores de quien la cuenta. Nosotros sabemos que tú eres nuestro buen samaritano. Tú nos has recordado que toda la Ley se resume en el amor a Dios y el amor al prójimo. Y nos enseñas que todos somos invitados a ser testigos y portadores de la misericordia para todos los que sufren. Bendito seas por siempre, Señor. Amén.

D. José-Román Flecha Andrés

sábado, 6 de julio de 2019

LA ALEGRÍA DEL REINO


Reflexión Homilético para el Domingo 7 de Julio de 2019. 14º del Tiempo Ordinario.

“Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto” (Is 66,10). Es impresionante esta serie de promesas divinas que recoge el último capítulo del libro de Isaías. Dios va a facilitar el nacimiento de la nueva Jerusalén. Es la hora de la alegría.

Dios va a hacer que la paz corra hacia Jerusalén con la abundancia de un río caudaloso.  La causa de la alegría será para su pueblo esta presencia misericordiosa de Dios. A este mensaje responde el salmo responsorial con una invitación a la asamblea:  ”Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente” (Sal 65,6).

Con todo, la felicidad y la gloria no tienen su causa en los logros humanos. San Pablo escribe a los gálatas que él sólo puede gloriarse en la cruz de Jesucristo  (Gál 6,14-18).

EL ENVÍO Y EL MENSAJE

Al iniciar su subida  hacia Jerusalén, Jesús envía a sus discípulos por delante de él, con la intención de que le preparen el camino (Lc 10,1-12.17-20).

Jesús los envía de dos en dos, porque el testimonio de una persona solamente es creíble cuando es apoyado por otra. Además, los discípulos han de caminar unidos, puesto que son enviados a anunciar la paz.

Jesús los envía ligeros de equipaje para que el menaje no parezca apoyado por la fuerza, las riquezas o los medios de los mensajeros. Los envía con el encargo de que curen a los enfermos que se encuentren, de modo  que sean recibidos como portadores de la misericordia y de la compasión de su Maestro.

Y, finalmente,  Jesús envía a sus discípulos con un mensaje muy concreto que han de proclamar en todo lugar: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. No era esta una advertencia para tratar de prevenir un castigo contra los impíos. Era el buen anuncio de la presencia de Dios entre los hombres. Jesús mismo era ya el Reino de Dios.

HERALDOS DEL REINO

Los discípulos retornan de su misión y comunican a Jesús los efectos asombrosos de su predicación, de las curaciones y de los exorcismos que han realizado. Y entablan con su Maestro un diálogo lleno de contrastes:

“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. El nombre significa y representa la dignidad de Jesús. Los discípulos se alegran al comprobar el poder que ejerce el nombre del Maestro.
“No estéis alegres porque se os someten los espíritus”. Jesús advierte a los suyos para que no caigan en el optimismo ingenuo de creer que ya han logrado someter a los espíritus que manejan este mundo.

“Estad alegres porque vuestros nombres están inscrito en el cielo”. Los discípulos aludían al nombre de Jesús, pero él alude ahora al nombre de los suyos. Han de alegrarse porque el Padre los tiene ya presentes en su reino.

Señor Jesús, sabemos que tú nos has elegido para enviarnos por el mundo como mensajeros de tu paz y heraldos del Reino de Dios. Pero tú sabes que a veces pensamos que ya está dominado el mal de este mundo. No permitas que caigamos en el desaliento por los aparentes fracasos ni en la satisfacción por los avances conseguidos. Nuestra alegría nace solamente de sabernos amados por el Padre celestial. Amén.

D. José-Román Flecha Andrés

sábado, 29 de junio de 2019

VOCACIÓN Y LIBERTAD


Reflexión Homilética  para el Domingo 30 de Junio de 2019. 13 del Tiempo Ordinario, C.

“Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes” (1 Re 19,21). Así se proclama en la primera lectura de la misa de hoy.

Como se ve, Elías busca un sucesor para su misión, y Eliseo acepta la misión que se le confía. Inmediatamente abandona su profesión de agricultor y decide seguir a aquel profeta de fuego. Es interesante ver que no solo deja sus pertenencias sino que las convierte en el objeto de un sacrificio que ofrece a Dios y a sus familiares y amigos.

A este relato de vocación responde adecuadamente el salmo responsorial: “Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré” (Sal 15,8). En este contexto, son muy importantes las palabras que Pablo escribe a los Gálatas: “Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros” (Gál 5,13).

POBREZA Y URGENCIA

De la vocación nos habla también el evangelio de este domingo. Jesús ha tomado ya la decisión de dirigirse a Jerusalén, donde se ha de cumplir su misión. Mientras camina con sus apóstoles, aparecen tres personajes que podrían haber llegado a ser discípulos suyos.

El primero manifiesta su voluntad de seguir al Maestro, pero Jesús le da a conocer que él no tiene donde reclinar la cabeza. Ha de quedar claro que seguir a Jesús no va a ser fácil. El discípulo ha de estar dispuesto a compartir no solo la austeridad, sino también la pobreza de su Maestro.

El segundo es invitado por Jesús, pero le manifiesta el deseo de ir a enterrar a su padre. El texto no dice si acababa de morir o si el hijo deseaba posponer su respuesta a la llamada hasta que su padre hubiera muerto. Jesús le advierte sobre la urgencia de la llamada y la disponibilidad que ha de acompañar al que quiera seguirle.

RADICALIDAD Y SEGUIMIENTO

Seguramente, en las primeras comunidades cristianas era fácil identificar estas posturas y advertencias con algunas personas concretas que, por interés o por comodidad, habían rechazado la llamada del Señor. El relato evangélico centra nuestra atención sobre el diálogo entre un tercer candidato y el mismo Jesús:

“Te seguiré Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia”. En Israel era muy importante el respeto a los padres y la unión con la familia de origen. Este candidato quiere seguir a Jesús, pero no quiere ignorar a su gente.

“El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. El profeta Elías había permitido a Eliseo ir a despedirse de su familia. Jesús pide al candidato una mayor radicalidad para seguir con verdad al Mesías.

Señor Jesús, te damos gracias por habernos llamado a seguirte en tu propia misión.   Ayúdanos a escuchar tu voz y comprender que el seguimiento exige una disponibilidad radical y generosa.   Amén.
D. José-Román Flecha Andrés

UNA NOCHE PARA ADORAR A JESÚS A CORAZÓN ABIERTO

Nuestra Parroquia celebraba ayer Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús un acto emotivo y entrañable: Un Adoremus con motivo del Año Jubilar de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús.
Las puertas de la Calle García Lorca franqueada por la columnas adornadas guirnaldas de lentisco, olivo y espigas se abrieron para cobijar un bello altar con la Imagen del Sagrado Corazón, que se alzaba imponente sobre la peana del Resucitado. A sus pies, la protentosa Custodía de Damián de Castro.
Tras la Santa Misa, comenzo el acto de adoración con momentos emotivos como la introducción de la Sagrada Forma en la Custodia, las ofrendas a través de las lecturas, el silencio y la música.
Destacaron las dos performances realizadas por chavales jóvenes y la participación de todos los Grupos Jóvenes y de Oración de las Hermandades y Cofradias de Villa del Río.
La Parroquia quiere agradecer a cuantas personas lo han hecho posible y a las instituciones que han colaborado en la organización de dicho acto.

domingo, 23 de junio de 2019

ALABADO SEA EL SANTÍSIMO

Hoy hemos celebrado la Solemnidad del Corpus y traemos una pequeña muestra del sentir de este día especial para la comunidad cristiana de Villa del Río. Adjuntamos fotografías del ambiente que se havivido esta mañana y de los altares de las Hermandades y de casas particulares que han adornado el paso del Señor.
 
Altar de la Hermandad de la Franciscana Hermandad de la Humildad


Altar de la Hermandad de la Paz y Esperanza


Altar de la Hermandad de Padre Jesús Nazareno


Altar de la Hermandad de San Isidro Labrador


Altares domiciliarios.

Gracias a todos los que hacéis grande el Día del Corpus Christi

“¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN? ”

Reflexión Evangelio del Domingo 13 de Septiembre de 2026. 24º del Tiempo Ordinario. El perdón nace de la memoria. El Sirácida no empieza dic...