martes, 7 de septiembre de 2021
domingo, 5 de septiembre de 2021
EL EFFATÁ DEL REINO
Reflexión del Evangelio del Domingo 5 de Septiembre de 2021
1. El evangelio de Marcos (7,31-37) nos narra la curación de un sordomudo en territorio de la Decápolis (grupo de diez ciudades al oriente del Jordán, en la actual Jordania), después de haber actuado itinerantemente en la Fenicia. Se trata de poner de manifiesto la ruptura de las prevenciones que el judaísmo oficial tenía contra todo territorio pagano y sus gentes, lo que sería una fuente de impureza. Para ese judaísmo, el mundo pagano está perdido para Dios. Pero Jesús no puede aceptar esos principios; por lo mismo, la actuación con este sordomudo es un símbolo por el que se va a llegar hasta los extremos más inauditos: Va a tocar al sordomudo. No se trata simplemente de una visita y de un paso por el territorio, sino que la pretensión es que veamos a Jesús meterse hasta el fondo de las miserias de los paganos.
2. Vemos a Jesús actuando como un verdadero curandero; incluso le cuesta trabajo, aunque hay un aspecto mucho más importante en el v. 34, cuando el Maestro “elevó sus ojos al cielo”. Es un signo de oración, de pedir algo a Dios, ya que mirar al cielo, como trono de Dios, es hablar con Dios. Y entonces su palabra Effatá, no es la palabra mágica simplemente de un secreto de curandero, sino del poder divino que puede curarnos para que se “abran” (eso significa Effatá) los oídos, se suelte la lengua y se ilumine el corazón y la mente. Y vemos que el relato quiere ser también una lección de discreción: no quiere ser reconocido por este acto taumatúrgico de curación de un sordomudo, sino por algo que lleva en su palabra de anunciador del Reino. Dios actúa por él, curando enfermedades, porque el Reino también significa vencer el poder del mal. Los enfermos en aquella sociedad religiosa, eran considerados esclavos de “Satanás” o algo así.
3. Su «tocar» es como la mano de Dios que llega para liberar los oídos y dar rienda suelta a la lengua. La significación, pues, por encima de asombrarnos de los poderes taumatúrgicos, es poner de manifiesto que con los oídos abiertos aquél hombre podrá oír el mensaje del evangelio; y soltando su lengua para hablar, advierte que, desde ahora, un pagano podrá también proclamar el mensaje que ha recibido de Jesús al escucharlo en la novedad de su vida. Esta es una lección que hoy debemos asumir como realidad, cuando en nuestro mundo se exige la solidaridad con las miserias de los pueblos que viven al borde de la muerte.
Fray Miguel de Burgos Núñez
domingo, 29 de agosto de 2021
VOLUNTAD DE DIOS QUE HUMANIZA
Reflexión del Evangelio del Domingo 29 de Agosto de 2021. 22º del Tiempo Ordinario.
1. El evangelio, después de cinco domingos en que hemos estado guiados por Jn 6, retoma la lectura continua del segundo evangelio. El tema es la oposición entre mandamientos de Dios y tradiciones humanas. La cuestión es muy importante para definir la verdadera religión, como se ha puesto de manifiesto en la carta de Santiago. El pasaje se refiere a la pregunta que los fariseos (cumplidores estrictos de la tradiciones de los padres) plantean a Jesús, porque algunos seguidores suyos no se lavan las manos antes de comer. La verdad es que esta es una buena tradición sanitaria, pero convertida en precepto religioso, como otras, puede llegar a ser alarmante. Es el conflicto entre lo esencial y lo que no lo es; entre lo que es voluntad de Dios y lo que es voluntad de los hombres en situaciones religiosas y sociales distintas.
2. Este conjunto de Mc 7,1-23 es bastante complejo y apunta claramente a una redacción y unificación de tradiciones distintas: unas del tiempo de Jesús y otras posteriores. Son dos cuestiones las que se plantean: 1) la fidelidad a las tradiciones antiguas; 2) el lavarse las manos. En realidad es lo primero más importante que lo segundo. El ejemplo que mejor viene al caso es el de Qorbán (vv.9-13): el voto que se hace a Dios de una cosa, por medio del culto, lo cual ya es sagrado e intocable, si no irreemplazable. Si esto se aplica a algo necesario a los hombres, a necesidades humanas y perentorias, parece un “contra-dios” que nadie pueda dispensar de ello. Si alguien promete algo a Dios que nos ha de ser necesario para nosotros y los nuestros en tiempos posteriores no tendría sentido que se mantenga bajo la tradición del Qorbán. Los mismos rabinos discutían a fondo esta cuestión. La respuesta de Jesús pone de manifiesto la contradicción entre el Qorbán del culto y el Decálogo (voluntad de Dios), citando textos de la Ley: Ex 20,12;21,17;Dt5,16;Lv 20,9). Dios, el Dios de Jesús, no es un ser inhumano que quiera para sí algo necesario a los hombres. Dios no necesita nada de esas cosas que se ponen bajo imperativos tradicionales. La religión puede ser una fábrica inhumana de lo que Dios no quiere, pero si lo quieren los que reemplazan la voluntad de Dios para imponer la suya.
3. Los mandamientos de Dios hay que amarlos, porque los verdaderos mandamientos de Dios son los que liberan nuestras conciencias oprimidas. Pero toda religión que no lleva consigo una dimensión de felicidad, liberadora, de equilibrio, no podrá prevalecer. Si la religión, de alguna manera, nos ofrece una imagen de Dios, y si en ella no aparece el Dios salvador, entonces los hombres no podrán buscar a ese Dios con todo el corazón y con toda el alma. La especulación de adjudicar cosas que se presentan como de Dios, cuando responden a intereses humanos de clases, de ghettos, es todo un reto para discernir la cuestión que se plantea en el evangelio de hoy. Esta es una constante cuando la religión no es bien comprendida. Jesús lo deja claro: lo que mancha es lo que sale de un corazón pervertido, egoísta y absurdo. La verdadera religión nace de un corazón abierto y misericordioso con todos los hermanos.
Fray Miguel de Burgos Núñez
domingo, 22 de agosto de 2021
EUCARISTÍA Y VIDA
Reflexión del Evangelio del Domingo 22 de Agosto de 2021. 21º del Tiempo Ordinario.
1. El evangelio del día es la última parte del capítulo sobre el pan de vida y la eucaristía. Como momento culminante, y ante las afirmaciones tan rotundas de la teología joánica sobre Jesús y la eucaristía, la polémica está servida ante los oyentes que no aceptan que Jesús pueda dar la vida eterna. Se habla, incluso, de discípulos que, escandalizados, abandonan a Jesús. Deberíamos entender, a su vez, que abandonan la comunidad que defendía esa forma de comunicación tan íntima de la vida del Señor resucitado. Pero la eucaristía es solamente un anticipo, no es toda la realidad de lo que nos espera en la comunión con la vida de Cristo. Por ello se recurre al símil del Hijo del hombre que ha de ser glorificado, como nosotros hemos de ser resucitados.
2. Ahora, el autor o los autores, se permite una contradicción con las afirmaciones anteriores de la “carne”: “el Espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada”. Nunca se han podido explicar bien estas palabras en todo el contexto del discurso de pan de vida, donde la identidad “carne” es el equivalente a la vida concreta que vivimos en este mundo. Es la historia del Hijo del hombre, de Jesús, en este mundo. ¿Por qué ahora se descarta en el texto? Porque en este final del discurso se carga el horizonte de acentos escatológicos, de aquello que apunta a la vida después de la muerte, a la resurrección y la vida eterna. Y la vida eterna, la de la resurrección, no es como vivir en este mundo y en esta historia. Tiene que ser algo nuevo y “recreado”. Es una afirmación muy en la línea de 1Cor 15,50: “la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de los cielos”.
3. Este es uno de los grandes valores
de la eucaristía cristiana y en este caso de la teología joánica. La Eucaristía
no se celebra desde la memoria del pasado solamente: la muerte de Jesús en la
cruz. Es también un sacramento escatológico que adelanta la vida que no espera
tras la muerte. Esto es lo admirable de la eucaristía. Jesús, pues, les pide a
sus discípulos, a los que le quedan, si están dispuestos a llegar hasta el
final, a estar con El siempre, más allá de esta vida. E incluso les da la
oportunidad de poderse marchar libremente. Las palabras de Pedro, que son una
confesión de fe en toda regla, descubren la verdadera respuesta cristiana: ¿A
dónde iremos? ¡Tú tienes palabras de vida eterna! Todo esto acontece en la
eucaristía cuando se celebra como mímesis real y verdadera de lo que Jesús
quiere entregar a los suyos, por ello es un pacto de vida eterna.
domingo, 15 de agosto de 2021
UN CANTO DE "ENAMORADA" DE DIOS
Reflexión del Evangelio del Domingo 15 de Agosto de 2021. Asunción de la Virgen
1. La visitación da paso a un
desahogo espiritual de María por lo que ha vivido en Nazaret ¡había sido
demasiado!. El Magnificat es un canto sobre Dios y a Dios. No sería adecuado
ahora desentrañar la originalidad literaria del mismo, ni lo que pudiera ser un
“problema” de copistas que ha llevado a algunos intérpretes a opinar que, en
realidad, es un canto de Isabel, tomado del de Ana, la madre de Samuel
(1Sam2,1-10) casi por los mismos beneficios de un hijo que llena la esterilidad
materna. En realidad existen indicios de que podía ser así, pero la mayoría
piensa que Lucas se lo atribuye a María a causa de la bendición como respuesta
a las palabras de Isabel. Así quedará para siempre, sin que ello signifique que
es un canto propio de María en aquel momento y para esa ocasión que hoy se nos
relata.
2. Se dice que el canto puede
leerse en cuatro estrofas con unos temas muy ideales, tanto desde el punto de
vista teológico como espiritual; con gran sabor bíblico, que se actualiza en la
nueva intervención de Dios en la historia de la humanidad, por medio de María,
quien acepta, con fe, el proyecto salvífico de Dios. Ella le presta a Dios su
seno, su maternidad, su amor, su persona. No se trata de una madre de
“alquilér”, sino plenamente entregada a la causa de Dios. Deberíamos tener muy
presente, se mire desde donde se mire, que Lucas ha querido mostrarnos con este
canto (no sabemos si antes lo copistas lo habían transmitido de otra forma o de
otra manera) a una joven que, después de lo que “ha pasado” en la Anunciación,
es una joven “enamorada de Dios”. Esa es su fuerza.
3. Los temas, pues, podrían
exponerse así: (1) la gozosa exaltación, gratitud y alabanza de María por su
bendición personal; (2) el carácter y la misericordiosa disposición de Dios hacia
todos los que le aceptan; (3) su soberanía y su amor especial por los humildes
en el mundo de los hombres y mujeres; y (4) su especial misericordia para con
Israel, que no ha de entenderse de un Israel nacionalista. La causa del canto
de María es que Dios se ha dignado elegirla, doncella campesina, de condición
social humilde, para cumplir la esperanza de toda doncella judía, pero
representando a todas las madres del mundo de cualquier raza y religión. Y si
en el judaísmo la maternidad gozosa y esperanzada era expectativa del Mesías,
en María su maternidad es en expectativa de un Liberador.
4. Este canto liberador (no
precisamente libertario) es para mostrar que, si se cuenta con Dios en la vida,
todo es posible. Dios es la fuerza de los que no son nada, de los que no tienen
nada, de los que no pertenecen a los poderosos. Es un canto de “mujer” y como
tal, fuerte, penetrante, acertado, espiritual y teológico. Es un canto para
saber que la muerte no tiene las últimas cartas en la mano. Es un canto a Dios,
y eso se nota. No se trata de una plegaria egocéntrica de María, sino una
expansión feminista y de maternidad de la que pueden aprender hombres y
mujeres. Es, desde luego, un canto de libertad e incluso un programa para el
mismo Jesús. De alguna manera, también así lo ha concebido Lucas, fuera o no su
autor último.
Fray Miguel de Burgos
Núñez
domingo, 8 de agosto de 2021
"YO SOY" EL PAN DE VIDA
Reflexión del Evangelio del Domingo 8 de Agosto de 2021. 19º del Tiempo Ordinario.
1. El contraste entre la Ley del
AT y la persona de Jesús es una constante en el evangelio de Juan. Frente a la
Ley y su mundo, y especialmente frente a la interpretación y manipulación que
hacían los judíos, el evangelio propone a Jesús como verdadera “verdad” de la
vida. Por eso mismo, los autores de San Juan se inspiran en la Sabiduría divina
a la hora de interpretar el AT y de lo que Jesús ha venido hacer como Palabra
encarnada. En el AT se hablaba de la Sabiduría divina que habría de venir a
este mundo (cf Pro 1,20ss; 8; 9,1ss; Eclo 24,3ss.22ss; Sab 7,22-8,8; 9,10.17)
como Palabra para iluminar en enseñar la forma de llevar a cabo el proyecto
salvífico de Dios. Por eso mismo, en este discurso de Jn 6 se tienen muy en
cuenta estas tradiciones sapienciales como de más alto valor que el mismo
cumplimiento de los preceptos de la Ley. Y en Jn 6 se está pensando que Jesús,
la Palabra encarnada, es la realización de ese proyecto sapiencial de Dios.
2. El evangelio de hoy nos
introduce en un segundo momento del discurso del pan de vida. Como es lógico,
Juan está discutiendo con los «judíos» que no aceptan el cristianismo, y el
evangelista les propone las diferencias que existen, no solamente ideológicas,
sino también prácticas. Su cristología pone de manifiesto quién fue Jesús: un
hombre de Galilea, de Nazaret, hijo de José según se creía ¿cómo puede venir
del cielo? Es la misma oposición que Jesús encuentra cuando fue a Nazaret y sus
paisanos no lo aceptaron (Mc 6,1ss). Las protestas de los oyentes le dan
ocasión al Jesús joánico, no de responder directamente a las objeciones, sino
de profundizar más en el significado del pan de vida (que al final se definirá
como la eucaristía). Pero ahí aparece una de las fórmulas teológicas joánicas
de más densidad: yo soy el pan de vida. Y así, el discurso sapiencial se hace
discurso eucarístico.
3. La presencia personal de Jesús
en la eucaristía, pues, es la forma de ir a Jesús, de vivir con El y de El, y
que nos resucite en el último día. El pan de vida nos alimenta, pues, de la
vida que Jesús tiene ahora, que es una vida donde ya no cabe la muerte. Y
aunque se use una terminología que nos parece inadecuada, como la carne, la
«carne» representa toda la historia de Jesús, una historia de amor entregada
por nosotros. Y es en esa historia donde Dios se ha mostrado al hombre y les ha
entregado todo lo que tiene. Por eso Jesús es el pan de vida. Harían falta
muchas más páginas para poder exponer todo lo que el texto del evangelio de hoy
proclama como “discurso de revelación”. El pan de vida, hace vivir. Esta es la
consecuencia lógica. Casi todos los autores reconocen que estamos ya ante la
parte eucarística de Jn 6.
4. Aparece aquí, además, uno de
los puntos más discutidos de la teología joánica: la escatología, que es
presentista y futura a la vez. La vida ya se da, ya se ha adelantado para los
que escuchan y “comen” la “carne” (participación eucarística”). Pero se dice, a
la vez, que será “en el último día”. Esto ha traído de cabeza a muchos a la
hora de definir qué criterios escatológicos se usan. Pero podemos,
simplificando, proponiendo una cosa que es muy importante. La vida que se nos
da en la eucaristía como participación en la vida, muerte y resurrección de Jesús
no es un simulacro de vida eterna, sino un adelanto real y verdadero. Nosotros
no podemos gustaría en toda su radicalidad por muchas circunstancias de nuestra
vida histórica. La eucaristía, como presencia de la vida nueva que Jesús tiene
como resucitado, es un adelanto sacramental en la vida eterna. Tendremos que
pasar por la muerte biológica, pero, desde la fe, consideramos que esta muerte
es el paso a la vida eterna. Y en la eucaristía se puede “gustar” este
misterio.
Fray Miguel de Burgos
Núñez
domingo, 1 de agosto de 2021
EL PAN DE VIDA FRENTE A LA LEY
Reflexión del Evangelio del Domingo 18º del Tiempo Ordinario.
1.El evangelio de Juan nos lleva
de la mano hasta la ciudad de Cafarnaúm a donde Juan quiere traernos después de
la multiplicación de los panes, cuando Jesús huye de los que quieren hacerle
rey evitando un mesianismo político. Todo es, no obstante, un marco bien
adecuado para un gran discurso, una penetrante catequesis sobre el pan de vida,
en la que confluirán elementos sapienciales y eucarísticos. Este discurso es de
tal densidad teológica, que se necesita ir paso a paso para poder asumirlo con
sentido. Jesús no quiere que le busquen como a un simple hacedor de milagros,
como si se hubieran saciado de un pan que perece. Jesús hacía aquellas cosas
extraordinarias como signos que apuntaban a un alimento de la vida de orden
sobrenatural. De hecho, en el relato se dice que Moisés les dio a los
israelitas en el desierto pan, por eso lo consideran grande; esa era la idea
que se tenía. Jesús quiere ir más allá, y aclara que no fue Moisés, sino Dios,
que es quien tiene cuidado de nuestra vida.
2.Aunque el pan que sustenta
nuestra vida es necesario, hay otro pan, otro alimento, que se hace eterno para
nosotros. Juan, por su parte, quiere ir a lo cristológico, bajo la figura del
Hijo del hombre. Los rabinos consideraban que el maná era el signo de la Ley y ésta,
pues, el pan de vida; el evangelista combate dicho simbolismo en cuanto el maná
es un alimento que perece (como lo hace notar el texto de Ex 16,20) y, por la
misma razón, en esta oposición entre Jesús y la Ley, se pone de manifiesto que
la ley es un don que perece para dar paso a algo que permanece para siempre.
Jesús es el verdadero pan de vida que Dios nos ha dado para dar sentido a
nuestra existencia. El pan de vida desciende del cielo, viene de Dios, alimenta
una dimensión germinal de la vida que nunca se puede descuidar. La revelación
joánica de Jesús: “yo soy” (ego eimi) es para escuchar a Jesús y creer en El,
ya que ello, en oposición a la Ley, nos trae el sentido de la vida eterna.
3.El discurso refleja toda la
entraña polémica de la escuela o la comunidad joánica. No estamos ante un
discurso estético o simplemente literario. Ya vimos el domingo pasado que el
relato de la multiplicación de los panes era la “excusa” del autor o los
autores del evangelio de Juan para este discurso de hoy que llevará a una de
las crisis en el entorno del mismo Jesús (y según la interpretación de la
escuela joánica). Estamos, sin duda, ante un discurso que todavía es
“sapiencial” para acabar siendo “eucarístico” a todos los efectos como
reconocen los grandes intérpretes (Jn 6,53-58). Diríamos que en esta parte del
discurso de Jn 6 se nos está hablando del “pan de la verdad”, que es la palabra
de Jesús en oposición a la Ley como fuente de verdad y de vida para los judíos.
Antes, pues, de pasar a hablarnos del pan de la vida, se nos están
introduciendo en todo ello, por medio del signo y la significación del maná,
del pan de la verdad. Y el pan de la verdad nos ha venido, de parte de Dios,
por medio de Jesús que nos ha revelado la fuente y el misterio de Dios, del misterio
de la vida.
Fray Miguel de Burgos
Núñez
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