sábado, 17 de noviembre de 2012

LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE

Domingo 18 de noviembre de 2012. 33 del Tiempo Ordinario, B.


La justicia humana no siempre responde a la verdad. En tiempos de persecución, la profecía del libro de Daniel invita a los creyentes en el Dios de la alianza a vivir aguardando la justicia de Dios: “Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por la eternidad” (Dn 12,3).

Esa sabiduría no es la erudición de los estudiosos. No es cuestión de saberes, sino de sabores. Los sabios son los que han sabido escuchar la voz de Dios y vivir de acuerdo con sus orientaciones. Los que enseñaron a otros la justicia, son quienes les ayudaron a descubrir al Dios justo y misericordioso.

En los tiempos antiguos, en muchas culturas se adoraba a los astros del cielo. La antigua profecía sugiere el fin de toda idolatría. De hecho, sustituye a las estrellas del cielo por los que aceptaron la voluntad de Dios, la cumplieron y enseñaron a otros a cumplirla. Su luz brilla con más fulgor que la de los astros.


SEÑOR Y JUEZ DE LA HISTORIA

En el evangelio que hoy se proclama, Jesús orienta la atención de sus discípulos hacia un futuro de plenitud y de gracia (Mc 13, 24-32). El Señor se manifestará un día como Señor y juez de la historia. En el Credo afirmamos que Jesucristo “vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos”.

La expectación de esa venida-manifestación anunciada por Jesús desencadena actitudes contrapuestas de temor y de esperanza, de curiosidad y de paz. Sobre todo, ha de motivar algunas actitudes como la conversión, la vigilancia y la oración. Los amigos de Jesús son continuamente exhortados a vivir siempre aguardando la venida de su Señor.

El texto evangélico anuncia también la caída de los astros: “El sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán”. Los cristianos de Roma, a los que se dirigía este mensaje, debieron de entender que había llegado el fin de toda idolatría.


EL UNIVERSO Y LA PALABRA

Los cristianos de todos los tiempos se han preguntado con curiosidad cuándo se manifestará el Señor. Temen que el mundo tenga un final, en lugar de alegrarse por el fin y la finalidad que el Señor indica a nuestra actividad en el mundo.

A nuestras inquietudes, Jesús responde con la parábola de la higuera. Cuando brotan las yemas en sus ramas, entendemos que está cerca el verano. Cuando en el mundo veamos la caída de nuestros ídolos es que está cerca el Reino de Dios. Jesús ha empeñado su palabra: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

• “El cielo y la tierra pasarán”. Hemos puesto nuestra confianza en el universo, en la naturaleza, en el progreso, en la técnica que manipula cielos y tierra. Pero todo es efímero y caduco. La espera del Señor orienta nuestra vida y juzga nuestras estructuras.

• “Mis palabras no pasarán”. La palabra del Señor es luz para el espíritu. Y es también antorcha que nos ayuda a discernir los logros y fracasos del progreso. Su palabra nos juzga y nos alienta. No hay salvación sin Salvador.

Señor, Jesús, nuestra fe en ti no nos aleja de este mundo. Nos ayuda a comprometernos activamente para hacer de él una morada digna del hombre. Fortalece tú nuestra esperanza y nuestro amor. Ven, Señor Jesús.

D. José-Román Flecha Andrés

miércoles, 14 de noviembre de 2012

CONFIRMACIONES EN VILLA DEL RÍO

 "Un día inolvidable para nuestra Parroquia"


A las 7 y 30 de la tarde del pasado sábado 10 de noviembre, comenzaba una hermosa y particular fiesta de Pentecostés para el centenar de villarrenses que han decidido dar un paso más en su compromiso con la Parroquia de Villa del Río.
 
La Iglesia adornada para la ocasión con flores rojas e inciensada de manera muy agradable, acogía alrededor de setecientas personas que querían ser participes del Sacramento de la Confirmación de casi cien vecinos de nuestra comunidad cristiana.


    

Presidian la Eucaristía el Ilmo. Sr. Vicario D. Manuel Montilla Caballero, Vicario Episcopal del Valle del Guadalquivir, el Sr. Cura-Párroco de Villafranca de Córdoba y D. Manuel Tirado Fernández, Párroco de la Inmaculada Concepción.


Tras la procesión de los Confirmandos encabezada por la hermosa Cruz Parroquial de Damián de Castro, comenzó una celebración sublime, alegre y correcta. Una Eucaristía en la que la intervención, la actitud y la compostura de los confirmandos y presentes fueron dignas de admiración.


La Liturgia de la Palabra dió paso a la Presentación de los Confirmandos por parte del Coordinador de la Confirmación. A continuación, el Señor Vicario en su Homilia hizo una hermosa exaltación del Espiritu que hace revivir en cada uno de los hombres esa necesidad de acercarse a Dios, de volver a estrechar lazos tras momentos de la vida en que uno decide mirar hacía otro lado.


 

Seguidamente del Rito de la Renovación del Bautismo e Imposición de las Manos, llegó el momento cumbre de la Crismación; entre cantos y nervios, cada uno de los siete grupos se dispusieron frente al altar mayor para aguardar a sus padrinos, que se colocaron con muestras de cariño junto a ellos. Fueron instantes de alegría y de emoción para muchos.



Los catequistas se acercaron a sus grupos y entregaron en nombre de la Parroquia un pequeño pins con forma de paloma, "símbolo de Espiritu" como recuerdo físico de esa fe renovada y de ese "aliento vivo de Dios" para ser parte activa de la Nueva Evangelización.




El simbolísmo de las ofrendas adentró a los asistentes en una Consagración de encuentro y unión en torno al Sacramento Eucarístico.
 


De esta manera, se encauzó la celebracion hasta su finalización con las palabras de agradecimiento del Sr. Vicario por la labor de las personas que integran la Parroquia; principalmente catequistas y Párroco. Manifestó su asombro por el desarrollo de esta fiesta de la fe, dada la afuencia de fieles y el alto número de confirmandos. Agradeció la acogida y el momento vivido durante la Eucaristía.



Tras el acto religioso, los confirmandos, padrinos y familiares se desplazaron a un local habilitado para disfrutar de una tarde-noche de convivencia.





Los catequistas y nuevos confirmados quieren agradecer al Coro Parroquial su importante intervención en el día de su Confirmación.
 




Que la Inmaculada Concepción de Villa del Río ilumine a estos casi cien confirmandos que han recibido el Espíritu
para ser Luz y Sal de la Tierra.


Fotografías: Leandro Lara Quero

lunes, 12 de noviembre de 2012

domingo, 11 de noviembre de 2012

EL ICONO DE LA VIUDA

Domingo 11 de noviembre de 2012. 32 del Tiempo Ordinario. B.


En el mundo pretendidamente desarrollado hay numerosas viudas que acaparan la atención de los medios de comunicación. Y no sólo por el relieve social que hayan tenido sus maridos o por las circunstancias dramáticas o heroicas de su muerte. No. Ellas son las verdaderas protagonistas por su brillante papel en los negocios o en el mundo del arte.

  Pero en las sociedades antiguas, la viuda era el símbolo de la pobreza, del abandono social y de la incapacidad de decisiones importantes. Por eso en el mensaje bíblico se insiste con frecuencia en la necesidad moral de prestar atención y ayuda al huérfano y a la viuda. Esa atención había de ser el signo de la providencia divina sobre los más débiles. 

Al acoger a Elías, la viuda de Sarepta se convierte en una imagen de la fe. Vive en una región pagana, pero reconoce al profeta como un enviado del único Dios. Su disponibilidad para la acogida hace de ella un modelo de humanidad. Su don parece un preludio de la muerte, pero es en realidad un signo de vida y de esperanza (1Re 17, 10-16). 


LA VISIÓN DEL PROFETA

El evangelio presenta a Jesús como un verdadero profeta. Lo manifiesta, en primer lugar, con sus palabras sobre los escribas. Dicen ocuparse de la Ley del Señor, mientras que sólo se ocupan de sí mismos.  Parecen servir a Dios cuando en realidad se sirven de Dios para alcanzar privilegios sociales. No son religiosos, son ateos disfrazados (Mc 12,38-44).

Sin embargo, Jesús se manifiesta como profeta sobre todo por su forma de “ver la realidad”. Sentado en la estancia donde se reciben las ofrendas al templo de Jerusalén, escucha un día las declaraciones de los oferentes. Los ricos depositan grandes cantidades de dinero. Una viuda se acerca y entrega dos monedas insignificantes.

Los asistentes ven el exterior. Pero Jesús ve los hechos y su significado. Sabe que las grandes cantidades de los ricos son parte de lo que les sobra en la vida. La humilde oblación de la viuda es “todo lo que tiene para vivir”. Como la viuda de Sarepta, también esta viuda anónima acepta el riesgo de muerte que supone toda verdadera donación.


LA POBREZA Y LA MISIÓN

En un momento en el que se plantea la necesidad y la urgencia de una nueva evangelización, es posible ver en la viuda del templo el icono de la Iglesia. A ella han de aplicarse las palabras proféticas de Jesús: “Esta que pasa necesidad ha echado todo lo que tenía para vivir”.
• “Esta que pasa necesidad”. Los medios de comunicación presentan a la Iglesia como una inmensa potencia económica. Y con frecuencia airean asuntos de dineros que resultan escandalosos. Al tullido que pedía limosna a la puerta del templo de Jerusalén, Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo te doy: en nombre de Jesucristo Nazareno, ponte a andar” (Hech 3,6). La pobreza forma parte de la vocación y la misión de la Iglesia.

• “Ha echado todo lo que tenía para vivir”. En la tarea de la evangelización no son más eficaces las grandes cantidades y los extraordinarios medios de la publicidad y de la técnica. La Iglesia sabe que está llamada a entregar todo lo que tiene para vivir. Cree que el humilde óbolo de la viuda es observado por el Señor de la historia. Y repite una y otra vez que el gesto más humilde de un verdadero creyente se semilla de evangelio.
 
- Señor Jesús, que no nos engañen las apariencias ni el brillo de los bienes y el dinero. Danos generosidad para descubrir el valor del don y de la entrega de nosotros mismos. Y acoge la ofrenda más pobre como signo y camino de tu gracia. Amén.   

D. José-Román Flecha Andrés

miércoles, 7 de noviembre de 2012

CERCA DE 100 VILLARRENSES SE CONFIRMAN EL SÁBADO

 
El próximo sábado, día 10 de Noviembre, a las 7,30 de la tarde el templo principal de Villa del Río acogerá la Celebración del Sacramento de la Confirmación.
 
Concelebran la ceremonia el Ilmo. Sr. D. Manuel Montilla Caballero,
Vicario Episcopal del Valle del Guadalquivir,
y nuestro Párroco Reverendo Sr. D. Manuel Tirado Fernández
 
Noventa y tres confirmandos se han formado durante un año recibiendo la catequesis de Confirmación. En ella, se han vivido momentos de formación, oración, encuentro, alegría y fraternidad. Se han comprendido y vivenciado los tiempos litúrgicos más importantes, así como tres encuentros con motivo de la Cuaresma, Pentecostés y el término de su curso catequético.
 
La Parroquia vivirá un día de gozo al Confirmar en la Fe a este centenar de personas, miembros de la comunidad cristiana de Villa del Río. 
 
Serán confirmados para ser
LUZ Y SAL DE LA TIERRA

sábado, 3 de noviembre de 2012

EL PRIMER MANDAMIENTO

 Domingo 4 de noviembre de 2012. 31 del Tiempo Ordinario, B.



Nos pasamos la vida hablando del amor y tenemos la impresión de no haber llegado nunca a comprenderlo. El amor humano es siempre un misterio difícil de entender, de vivir y de explicar. Igualmente difícil –y mucho más- es el amor que decimos profesar a Dios. Tal vez por eso, el texto del Deuteronomio  que hoy se proclama (Dt 6, 2-6) usa tres palabras:

- “Escucha Israel”. La escucha es ya una apertura al otro. Al escuchar salimos de nosotros mismos y entregamos al otro nuestro tiempo, que es nuestra vida. Le ofrecemos hospedaje. La escucha es ya una forma de amor.

- “Teme al Señor tu Dios”. Hay un temor que confundimos con el miedo. Temer al Señor  significa reconocerlo como “otro”, es decir, como diverso y trascendente. Sin el temor, el amor a Dios sería una simple proyección de nosotros mismos y nuestros deseos.

- “Guarda sus mandatos”. El mandato del Señor no es una imposición por la fuerza. Tampoco refleja un pacto social o un compromiso interesado. Es el don de sí mismo. En el mandato se revela su voluntad. Cumplir su mandato es manifestarle nuestra entrega.


DIOS Y EL PRÓJIMO

“Amarás al Señor tu Dios”. Esa es la frase que une las dos alianzas. El amor es como la suma de las tres actitudes que subrayaba el Deuteronomio. Y es para Jesús, el mandato principal. Dios nos ha amado con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas. Y eso es lo que nos pide a cambio: una vida compartida.

Un escriba piensa que debe de haber una jerarquía entre los mandamientos que se encuentran en la Ley de Moisés. Y se acerca a Jesús a preguntarle cuál es el primero de todos ellos (Mc 12, 28-34). Sospecha que, cumpliendo este mandamiento, seguramente quedarán cumplidos todos los demás. Por una pregunta, Jesús le da dos respuestas:

- Según Jesús, el mandamiento primero ordena  amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Es decir con toda la existencia. La radicalidad es la garantía de la fidelidad. Frente a la dispersión de los pensamientos, los sentimientos y las acciones, sólo el amor a Dios reconduce al ser humano a la unidad.

- Pero Jesús menciona al escriba un segundo mandamiento, contenido en el libro del Levítico (Lev 19,18): “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Para muchas culturas ésta es la regla de oro. Con ella se supera todo egoísmo, puesto que pone al “tú” al nivel del “yo”. Un día Jesús se pondrá a sí mismo como modelo: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Esa es la definitiva superación del egoísmo.


ADORACIÓN Y FRATERNIDAD

El evangelio prosigue con una respuesta del escriba que ratifica la propuesta de Jesús. En ella se percibe la reflexión de la comunidad. Y se nos dan dos razones para aceptar esa prioridad del mandamiento del amor.

• “El Señor es uno solo y no hay otro fuera de él”. La unidad de la persona que ama a Dios es un regalo que brota de su amor a Dios. Y es también un efecto de la unicidad de Dios. Si no puede haber dos dioses, tampoco puede estar dividida la persona que dice amarlo con toda su existencia.

• “Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo vale más que todos los sacrificios”. En una cultura que trata de reflejar su fe en los sacrificios rituales, es una provocación afirmar que la misericordia vale más que los holocaustos ofrecidos en el templo. Las antiguas palabras del profeta Amós (Am 5,21) se convierten para siempre en evangelio.

• “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. El evangelio pone en labios de Jesús la última palabra del diálogo. El Reino de Dios es Jesús mismo. Quien reconoce la primacía del amor a Dios y al prójimo, como signo de adoración del único y de la fraternidad universal no está lejos de la vida y del mensaje del Señor.

- Señor Jesús, no permitas que nos dejemos prender en las redes de las normas que nos apartan de tu evangelio. Ayúdanos a amar a Dios con toda nuestra existencia y a nuestros hermanos con el amor con que tú nos amas. Amén.

D. José-Román Flecha Andrés

jueves, 1 de noviembre de 2012

2 DE NOVIEMBRE

UN DÍA PARA RECORDAR A LOS QUE SE FUERON
 
Cristo muerto de Holbein

Dios todopoderoso, por la muerte de Jesucristo, tu Hijo, destruiste nuestra muerte; por su reposo en el sepulcro santificaste las sepulturas y por su gloriosa Resurrección nos restituiste la vida a la inmortalidad.

Escucha nuestra oración por aquellos que muertos en Cristo
y consepultados en él, anhelan la feliz esperanza de la Resurrección.

Concede, Señor de vivos y muertos,
a cuantos en la tierra te conocieron por la fe,
alabarte sin fin en el cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

“¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN? ”

Reflexión Evangelio del Domingo 13 de Septiembre de 2026. 24º del Tiempo Ordinario. El perdón nace de la memoria. El Sirácida no empieza dic...