Dios te salve, Reina
y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en
este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre
Virgen María!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
De camino, Mª Ana, como tú, Con el alma y la vida a flor de piel, paso a paso tras las huellas de Jesús para amar, servir y hacer...
-
Reflexión del Evangelio Domingo 3 de Agosto de 2025. 18º del Tiempo Ordinario Las lecturas del XVIII domingo del tiempo ordinario nos invita...
-
Reflexión Evangelio Domingo 22 de Junio de 2025. Solemnidad del Corpus Christi Hoy, en la celebración del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario