martes, 30 de diciembre de 2025
domingo, 28 de diciembre de 2025
"HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE"
Reflexión Evangelio Domingo 28 de Diciembre de 2025. Solemnidad de la Sagrada Familia.
"José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche,
se fue a Egipto"
La familia conformada por Jesús, María y José se nos presenta como modelo de familia cristiana, pero no podemos obviar que era una familia judía, como muchas otras en su tiempo. Una familia de la cual poco sabemos salvo las pinceladas que recogen los textos bíblicos. José desaparece de la escena muy pronto, se menciona en algunos pasajes revelando se talante y actitud. De María, conocemos un poco más por el evangelista Lucas y, por lógica, de Jesús sabemos vastísimamente.
A partir de cómo se presenta estas figuras por separado, podríamos inferir cómo habrá sido la vida de aquella familia judía que con alta probabilidad participaba de la estructura y dinámica relacional de toda familia judía: familias extensas en convivencia con otros parientes y viviendo, como no puede ser de otro modo, dentro del contexto religioso y cultural del momento.
Hoy podemos asomarnos a la personalidad de José quien se presenta como hombre justo, diligente—toma al niño y a su madre y huye a Egipto—, y, sobre todo, en sintonía interior con el querer de Dios revelado en sueños. Es un hombre que va transformado la mirada para ir más allá de lo aparente e ir profundizando en la realidad del plan de Dios hasta comprometerse con él. María, con su fíat, dispone su ser mujer, en diálogo transparente y confiado, al Dios que la habita, actualizando su hágase en medio de los avatares de su vida pobre, campesina y periférica. Y en Jesús, el profeta de Nazaret, descubrimos la plenitud de lo humano a través de un talante vital que desborda cercanía, compasión y misericordia.
"Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la
tierra de Israel"
No cabe duda que dicho talante se ha nutrido del espacio familiar: allí ha podido Jesús entrenar la mirada y vislumbrar, quizás, una manera distinta de situarse delante de Dios hasta sentirlo como Abba suyo y de todos; su manera de acercarse especialmente a la mujer, al sufriente, al pecador público pudo haberlo bebido de su educación en el hogar de Nazaret—tal como ocurre con todos nosotros, pues la familia de origen va anclada, por así decirlo, a nuestro corazón y no podemos desembarazarnos de lo recibido con facilidad—.
Quizás, una toma de consciencia importante para vivir esta fiesta con respeto y profundidad es acercarnos a la familia de Nazaret en su contexto y en sus claves particulares para, desde ahí, dejarnos interpelar por su riqueza atemporal. En este sentido, lo que podemos aprender de la Sagrada Familia para las familias de hoy es acoger lo recibido y transformarlo, tal como hizo Jesús: acogió lo recibido y lo transformó de cara a su misión. Lo que ha podido beber en el seno familiar le ayudó a transmitir la Buena Noticia, ha configurado su carácter y su manera de situarse en el mundo y en aquella sociedad judía del siglo I.
Hoy, aunque parezca baladí, es un ejercicio necesario que deben saber llevar a cabo los miembros de la familia en tanto sistema que se nutre y desarrolla dentro de distintos ambientes, tanto el que le es próximo, al interno de la vida familiar, como el externo que se configura de la comunidad, la sociedad y sus instituciones.
"Avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció
en una ciudad llamada Nazaret"
De igual modo, la liturgia de la palabra, especialmente el evangelio, nos recuerda la importancia en la familia de hoy de recuperar las estructuras o de mantenerlas y de ir quizás un poco a la contra de esta sociedad líquida comunicando solidez en el ámbito familiar. Y no es que la estructura de por sí lo haga, pero es lo que posibilita vínculos significativos y un espacio de crecimiento personal.
Algo particularmente hermoso de la familia conformada por Jesús, José y María es que vivían a partir de algo más grande que les trascendía: a José en sueños se le revela la voluntad de Dios para con su familia y María que también se dispone a algo más grande—ser la Madre de Dios— llevará a cabo el plan de Dios dentro de su familia. Jesús es el Mesías esperado y, sin embargo, el evangelio dice que vivió sometido a sus padres mientras crecía en gracia y sabiduría.
En cualquier caso, es una familia abierta a algo más grande. Dios convoca a la familia para que viva desde ella su plan de salvación. Y eso es una paradoja hermosa porque dentro de ella y más allá de ella es donde la familia ha de realizar su misión para que trascienda el evangelio como lo hizo Jesús de Nazaret, quien luego termina diciendo: mi madre y mis hermanos y mi padre son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Sin duda alguna habrá visto aquel escuchar la palabra y vivirla en José y María de Nazaret.
sábado, 27 de diciembre de 2025
FESTIVIDAD DE SAN JUAN EVANGELISTA
jueves, 25 de diciembre de 2025
¡Y DIOS SE HIZO NIÑO!
Ayer noche, celebramos con alegría la tradicional Misa del Gallo. La Parroquia estuvo prácticamente repleta de fieles que disfrutaron de los cantos del Coro Paz y Esperanza y de una bonita homilía de D. Víctor; que nos animó a acoger a Jesús en nuestro corazón como “el Niño de Belén” nos acoge con los brazos abiertos. Nos alentó a buscar esa luz de Cristo en los momentos difíciles aunque no comprendamos el porqué de las cosas de la vida.
lunes, 22 de diciembre de 2025
NUEVO PÁRROCO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
sábado, 20 de diciembre de 2025
LA MISERICORDIA DE DIOS TOCA LA TIERRA
Reflexión Evangelio Domingo 21 de Diciembre de 2021. 4ºde Adviento.
“El Señor,
por su cuenta, os dará un signo”
Vamos observando en el texto como se va escribiendo el Proyecto de la Salvación de Dios en la historia humana. Desde la realidad, Dios propone al ser humano una confianza en que las profecías del esperado Mesías se cumplen, y que en la tribulación estamos sostenidos por la compasión de Dios. Todo el proceso de la fe tiene que hacerse recio, maduro, para vivir íntimamente centrado en el Señor.
En la figura del rey Acaz se nos muestra precisamente la lucha interna del ser humano sobre todas aquellas realidades que sobrepasan los límites de nuestras propias fuerzas. En torno al año 734 el rey Acaz gobierna Judá, que está enfrentada a otras potencias como Siria y Samaria. Ante esta situación de la invasión se abre todo el abanico de interrogantes que nos vienen a la cabeza en los momentos de oscuridad ¿Qué pasará?
Por ello, Acaz, pide ayuda a otra potencia: Asiria. De este modo, la fragilidad de la fe hace poner el punto de mira en las propias fuerzas humanas. Queremos tenerlo todo bajo control, dominar la situación, confiamos en nosotros mismos y dejamos de lado muchas veces a Dios.
El profeta Isaías se acerca al rey Acaz para que recapacite sobre su fe, sobre la suerte del pueblo de Israel y del Templo de Jerusalén desde Dios. ¿Por qué no pides una señal?
Pedir la señal, exige la confianza plena y total en el Señor. En ese momento de intemperie, de duda, requiere que desnudes tu corazón y sepas esperar en Dios. De este modo, sale a relucir el nombre del niño, que es la señal que por su cuenta da Dios a Acaz.
En la noche oscura de la fe se está poniendo en juego la pregunta: ¿Está Dios con nosotros o no está? La respuesta aunque parezca frágil en un niño lo deja palpable: Dios-con-Nosotros. Es un juego teológico todo el proceso por el que pasa el rey Acaz hasta que experimenta en su propia persona esta realidad: en la batalla Dios está conmigo.
“Entre ellos
os encontráis también vosotros, llamados por Jesucristo”
Pablo en su carta a los romanos deja claro el cometido que tiene de ser apóstol, que va a anunciar, predicar, el fundamento de la fe a esta comunidad.
Pablo expone la centralidad de la fe desde el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, Jesucristo. Por así decirlo, es el paso que permite a Dios tomar la realidad humana mediante la encarnación, hacerse presente en la historia de la salvación desde el linaje del rey David.
Toma la casa de David, su genealogía, para venir a la tierra, para seguir con el proceso de salvación hacia el género humano. Entrega total de la vida, muerte en la cruz y resurrección. Vencedor de la muerte y del pecado. Toda esta catequesis que da Pablo nos lleva a reflexionar sobre la gracia de la Encarnación.
Al abrirnos en la fe en Jesucristo nos vamos a convertir también nosotros en esos “apóstoles” que deben predicar el Misterio de la Salvación a la humanidad doliente desde la clave de la Encarnación. Como un tesoro, una gracia, que viene de parte de Dios, de su fidelidad para con el ser humano que continuamente le ofrece el camino de salvación, una nueva oportunidad.
Es el Enmanuel que acompaña la realidad humana desde lo cotidiano, desde nuestra propia realidad para descubrir el amor infinito con el que nos sostiene. De este modo, la participación en este regalo que recibimos tiene que ser proclamado y gritado a los cuatro vientos.
"La
criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo"
Desde la genealogía de Jesús se nos van a dar una serie de pistas que nos van a ayudar a profundizar en el Misterio de Dios. El sueño de José o “anunciación de José” viene a poner de relieve la figura del patriarca en la historia de la salvación. Para el evangelista Mateo, José, es el encargado de dar nombre al Hijo de Dios, Jesús: “Dios salva”.
Muestra una realidad concreta humana, en la que José, tiene que ponerse a batallar con su fe para poder comprender el Misterio de la salvación. El proyecto que el Señor tiene para la humanidad y que cuenta libremente con José y María. Desde esta línea se nos hace a nosotros más cercano saber conjugar la fe y la propia realidad que estemos viviendo en cada momento, sobre todo, los momentos de oscuridad.
José está en la fase inicial del desposorio con María. En esta fase aún no viven juntos y resulta que María está en cinta. Todo este episodio nos muestra el estado de angustia en el que se ve sumido José. Las preguntan continuamente lo atormentan, no es posible que haya sucedido esto. María es una joven intachable, cumplidora de la ley, alegre, sencilla, sin mancha. ¿Cómo es posible que me suceda a mí tal cosa? ¿Cómo es posible que la ilusión se haya vuelto gris? ¿Qué sentido tiene ahora la vida, luchar, seguir? Todos esos interrogantes son espinas que van a desangrar su corazón, como lo son los interrogantes con los que nos enfrentamos en nuestra vida de fe. Tratar de resolver el enigma ante el Misterio de Dios.
Por ello, se
presenta en la figura de José y a las puertas de la celebración del Misterio de
la Navidad todo el proceso de crecimiento y de maduración en la fe. Descubrir
la naturaleza divina del niño, la criatura viene del Espíritu Santo, va a hacer
que José se plantee y entienda el papel que le corresponde dentro del proyecto
de la salvación: la paternidad como el cuidado del Mesías, que está en el seno
de María, virgen. Ser el que custodie, proteja y guarde la integridad del hogar
de Nazaret. Ahora, José entiende que este Hijo viene de parte de Dios para que
se cumplan los oráculos y el Pueblo de Israel alcance la salvación. Ese pueblo
que vive con la esperanza de que algún día alcanzara la plenitud de la vida en
el Dios que salva.
jueves, 18 de diciembre de 2025
FESTIVIDAD DE LA ESPERANZA
SEPTENARIO AL ESPÍRITU SANTO
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