lunes, 3 de diciembre de 2018

PRIMER ENCUENTRO DIOCESANO

I Escuela Diocesana de Acompañantes de Niños y Jóvenes

Tuvo lugar en el Centro de Magisterio Sagrado Corazón 
con la presencia de monseñor Demetrio Fernández

La Diócesis de Córdoba ha organizado la Escuela Diocesana de Acompañantes de Niños y Jóvenes, con la colaboración de la Delegación de Juventud, la Acción Católica General y la Escuela de Ocio y Tiempo Libre Gaudium. El objetivo es formar a los acompañantes que se encargan de los grupos de niños y jóvenes en las parroquias. Se celebrarán varias reuniones en el curso, en la ciudad al inicio de curso y en las vicarías a mediados de curso.

El obispo de Córdoba marcaba como objetivos en su Carta Pastoral al inicio de curso “caminar en la colaboración interna de la Delegación de Juventud, Acción Católica General y Escuela de Ocio y Tiempo Libre Gaudium, de manera que puedan potenciarse mutuamente, sobre todo en la formación de los monitores y acompañantes de los demás jóvenes y niños”.

sábado, 1 de diciembre de 2018

LA PROFECÍA DE LA ESPERANZA


Reflexión homilética para el Domingo 2 de Diciembre de 2018. 1º de Adviento, C.

“Suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra”. Ese oráculo divino transmitido por Jeremías (33,14-16) es la promesa fundamental que resuena en este primer domingo del Adviento. Esa profecía alimentaba la esperanza del pueblo de Israel. Y alienta también la nuestra.

“Suscitaré a David un vástago legítimo”. Como sabemos, el profeta Natán había prometido al rey David que Dios le daría una casa y una descendencia. Pues bien, la fe cristiana ha visto en Jesús la realización de aquella promesa. Jesús es el descendiente de David. Su pueblo lo esperó sin conocerlo. Nosotros estamos llamados a reconocerlo.

“Hará justicia y derecho en la tierra”. Nuestro mundo nos presenta un panorama de mentira y de engaño, de corrupción y de muerte. Pero el ser humano necesita palabras y hechos de justicia. El Adviento nos ayuda a recordar que Jesús vino a anunciar el reino de la verdad. Los creyentes estamos llamados a colaborar en su realización.

EL MIEDO Y LA CONFIANZA

En el evangelio que hoy se proclama (Lc 21,25-28.34-36) Jesús anuncia que un día los astros temblarán. Con ello se insinúa que es inútil depositar la confianza en lo que parece más estable en todo el universo. Es evidente que el verdadero creyente no puede atribuir a las cosas creadas un valor absoluto y definitivo.

Es muy interesante la observación de los sentimientos humanos que el texto revela. Ante el temblor de los astros, es decir, de lo que se considera más firme, la reacción espontánea es el temor: “Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán”.

Sin embargo, ante ese sentimiento, el evangelio contrapone una actitud de confianza: “Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”. Con todo, es verdad que la confianza requiere vigilancia y ascetismo. No dejarse embotar por el vicio, mantenerse despiertos y pedir a Dios la fuerza necesaria.

EL QUE VIENE

El texto no se limita a describir ese espectáculo cósmico y su efecto sobre las gentes. Es un “evangelio”, es decir, una buena noticia: “Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria”. Esa profecía es la razón de nuestra esperanza.

“Verán al Hijo del hombre”. Estas palabras remiten a la profecía que se encuentra en el libro de Daniel. Pero nos recuerdan que el Señor ya está entre nosotros. Nuestra infidelidad y nuestra pereza nos impiden descubrirlo. La esperanza nos lleva a desear su manifestación.

Vendrá “en una nube”. La nube es una de las imágenes más habituales para expresar la presencia de Dios. La nube dificulta la vision del horizonte, pero acerca los sonidos. Él Señor está cerca de nosotros, aunque a veces nos resulte difícil percibirlo. Escuchemos su voz.

Vendrá “con gran poder y gloria”. El Hijo del hombre es el Justo injustamente ajusticiado. Ante los poderes de este mundo se mostró débil e indefenso. Pero ante su gloria actual se ha de doblar toda rodilla. Es el Señor.

Señor Jesús, te esperamos como el Hijo del Hombre prometido. Aguardamos tu manifestación final como Señor de la historia. Que la próxima celebración de tu nacimiento nos lleve a acoger tu mensaje y a colaborar a su realización con aguante, con audacia y con alegría, como nos lo pide el papa Francisco. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés

sábado, 24 de noviembre de 2018

SU REINO NO TENDRÁ FIN


Reflexión Homilética para el Domingo 25 de Noviembre de 2018. 
Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo 

“Vi venir en las nubes del cielo como un hIjo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él” (Dn 7,13). El dominio que se le concede se extiende en las dos coordenadas que nos determinan. En el espacio, alcanza a todos los pueblos de la tierra. Y en el tiempo, no tendrá fin.

Ese dominio es concedido por Dios a los hombres, en contraposición con las bestias, que previamente ha mencionado el profeta. Frente al poder salvaje y tiránico, los santos del Altísimo recibirán el Reino. Recibirán la corona del triunfo los que den testimonio de su fe hasta el martirio. Son los testigos de su fe los que revelan el valor de lo humano.

Los creyentes vieron en esa profecía de Daniel el anuncio de un mesías salvador. Su poder no nacería de su fuerza, sino de la elección del mismo Dios. Gracias a él dominaría a los poderes del mundo. A esa promesa hace eco el salmo responsorial: “El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder” (Sal 92,1).

Recordando la profecía de Daniel, el Apocalipsis ve llegar a Jesucristo en las nubes del cielo. Lo confiesa como el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Su poder nace del amor que demuestra el hecho de haber sido traspasado para librar a los hombres de sus pecados (Ap 1,5-8).

EL REINO DE CRISTO Y LA VERDAD

El evangelio de Juan que hoy se proclama recoge un momento culminante del proceso romano a Jesús (Jn 18,33-37). Pilato le dirige cuatro preguntas para tratar de averiguar qué tipo de realeza se atribuye aquel judío que han traído hasta su tribunal. Las preguntas del gobernante se sitúan en un nivel político. Le interesa mantener la calma en aquella tierra.

Las respuestas de Jesús van más allá del alcance de las preguntas. Jesús afirma haber venido al mundo para ser testigo de la verdad. No olvidemos que en griego el testigo se llama “mártir”. No es extraño que en los escritos paulinos se diga que Cristo hizo una hermosa confesión dando testimonio ante Pilato (1 Tim 6,13).

Cristo es testigo de la verdad que es él mismo (Jn 14,6). Por eso su reino no es impone a nadie. Es acogido por quienes aman la verdad. Todo el que es de la verdad escucha su voz (Jn 16,37). No es la imposición el medio como se extiende su Reino, sino el ejercicio de la libertad del hombre y su responsabilidad ante la verdad que salva.

EL REINO DE CRISTO Y EL MUNDO

Pero en la respuesta de Jesús a Pilato hay otra frase que ha sido discutida una y otra vez: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí”. ¿Qué nos sigieren estas palabras de Jesús?.

“Mi reino no es de este mundo”. Esta frase no puede significar que la fe aleja a los creyentes de las realidades de esta tierra. Jesús había dicho a Nicodemo que Dios había amado al mundo hasta entregarle a su Hijo. El Reino de Jesucristo se encuentra en esta tierra, pero no es de esta tierra. Así pues, los discípulos del Señor amamos este mundo con sinceridad y responsabilidad, con libertad y con alegría.

“Mi reino no es de aquí”. Es evidente que Jesús no tiene una guardia armada para defenderlo. Su mensaje no se impone por la fuerza. Jesús reprendió a Pedro por pretender defenderlo con la espada (Jn 18,10). No pertenecen al reino de Jesús los que tratan de imponer la verdad por medio de la violencia o de la coacción. O por otros medios más sutiles, como la concesión de beneficios y prebendas.

Señor Jesús, sabemos y proclamamos en el prefacio de esta fiesta que que el tuyo es el reino de la verdad y de la vida, el reino de la santidad y de la gracia, el reino de la justicia, del amor y de la paz. Tú nos enseñante a pedir al Padre celestial que se haga en nosotros su voluntad para que venga a nosotros su reino. Que el testimonio de tu vida y la luz de tu palabra nos ayuden a vivir y proclamar la gracia de ese reino. Amén.

D. José-Román Flecha Andrés

lunes, 19 de noviembre de 2018

¡GRACIAS A TODOS!


La Parroquia de Villa del Río ha vivido unos días intensos con motivo de la Visita Pastoral 
del Obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández.



Ha podido reunirse con los Grupos Jóvenes y de Oración de las Hermandades y Cofradías, empresas y autoridades, los Colegios Divina Pastora, Poeta Molleja, Instituto Virgen de la Estrella y Granaillo. Ha compartido momentos con los enfermos, celebrado la Santa Misa y vivenciado a la comunidad parroquial de nuestro pueblo.


La Parroquia quiere agradecer a cuantas personas, empresas, personas, Hermandades, Comunidad de Religiosas de la Divina Pastora y pueblo en general han hecho posible las actividades de encuentro con el Obispo de la Diócesis.

“LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS”

Reflexión del Evangelio Domingo 20 de Septiembre de 2026. 25º del Tiempo Ordinario. La llamada al Reino. El texto evangélico expone una de l...