sábado, 30 de junio de 2018
sábado, 23 de junio de 2018
LA MISIÓN DEL PROFETA
Reflexión Homilética para el Domingo 24 de Junio de 2018, Solemnidad de San Juan Bautista.
“Adonde yo te envíe, irás, y lo
que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para
librarte”. Estas palabras, incluidas en
el oráculo que Dios dirige al profeta Jeremías,
se leen en esta fiesta del nacimiento de san Juan Bautista (Jer 1,4-10).
Ir adonde envía Dios y decir lo
que Dios quiere que se diga. Ese era el secreto de la vocación de los
antiguos profetas. Pero esa es la tarea
que resume la misión de las personas que hoy elige Dios para que anuncien su
presenia y su mensaje.
La llamada comporta salir de casa
para ponerse en camino y escuchar una palabra que ha de ser anunciada sin
miedo. Sin temor y con la confianza de quien sabe que Dios ha prometido ser su
libertador en el momento de la dificultad.
Con razón el salmista se atreve a
confesar al Señor: “En el seno materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me
sostenías” (Sal 70). Esa confianza es necesaria para atreverse a anunciar con
valentía la salvación que Dios ofrece a la humanidad (1Pe 1,8-12).
UN ÁNGEL EN EL TEMPLO
El evangelio nos presenta la
oración de la tarde en el templo de Jerusalén (Lc 1,5-17. La ofrenda del
incienso corresponde a un sacerdote anciano. Se demora más de lo acostumbrado
en el interior del santuario. Y las gentes se preguntan qué está ocurriendo.
Cuando al fin aparece ante su
vista, descubren que ha perdido el habla. Por señas y por medio de una tablilla
logra explicar que le ha hablado un ángel. Todos los que han llegado a
enterarse se quedan asombrados al saber que le ha anunciado que va a tener un
hijo.
Las tradiciones de Israel
conservaban el recuerdo de otros nacimientos sorprendentes. La fe decía que
Dios había decidido intervenir en la historia de su pueblo, enviando hombres
extraordinarios que fueran portavoces de su palabra y agentes de su liberación.
Con el tiempo se conocería lo esencial del
mensaje que el ángel había transmitido al sacerdote Zacarías tras anunciarle
que tendría un hijo: “Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías,
para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los
desobedientes a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo
bien dispuesto”
UN MENSAJE DE CONVERSIÓN
En el mensaje del ángel se revela
la misión del futuro hijo de Zacarías e Isabel, resumiéndola en tres verbos:
caminar, convertir y preparar.
- “Irá delante del Señor”. El
elegido por Dios desde antes de su nacimiento no puede ser un sedentario. Será enviado a caminar ante el Señor, con el
espíritu que ha sacado a los caminos a todos los profetas.
- “Convertir los corazones”. El
enviado no podrá presumir de una doctrina propia. Habrá de transmitir con fidelidad un mensaje para
exhortar a las gentes a una conversión del corazón que rehaga los lazos
familiares.
- “Preparar un pueblo para el
Señor”. El encargado de exhortar a las gentes no ha de vivir en la nostalgia,
sino en la esperanza. No llega a restaurar las ruinas antiguas, sino a preparar
para Dios un nuevo pueblo.
Señor Jesús, el anuncio del
nacimiento de Juan nos revela que Dios nos ofrece la salvación. Que tu Espíritu
nos ayude a comprender la misión del Bautista y aceptar su mensaje de
conversión. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
sábado, 16 de junio de 2018
EL CEDRO Y LA MOSTAZA
Reflexión Homilética para el Domingo 17 de Junio de 2018. 11 del Tiempo Ordinario. B
En la primera lectura que se lee
en este domingo, el profeta Ezequiel (Ez 17,22-24) presenta las esperanzas de
Israel bajo la imagen de un alto cedro. De su cumbre tomará el Señor una
ramita, la plantará en la montaña más alta y ella irá creciendo hasta llegar a
acoger a todas las aves que cruzan los cielos.
La parábola es un canto de
esperanza. Habla de Dios y recuerda su misericordia con relación a su pueblo.
De hecho, anuncia el futuro de Israel, convertido en meta de peregrinación para
todos los pueblos.
De paso, el profeta nos ofrece a
todos una enseñanza moral. Dios tiene sus propios planes. El Señor humilla a
los árboles más altos, pero ensalza a los árboles más humildes, seca los
árboles lozanos, y hace florecer a los árboles aparentemente secos.
LA SEMILLA Y LA MOSTAZA
Por su parte, el texto del
evangelio que hoy se proclama (Mc 4,26-34) nos ofrece dos pequeños parábolas:
la de la semilla que crece sola y la del grano de mostaza. Ambas nos trasladan
al campo. Pero pronto nos revelan las claves secretas de nuestra vida. De
hecho, abren ante nuestros ojos el
camino de la esperanza y sus dos tentaciones fundamentales.
- La parábola de la semilla que
crece sola es propia y exclusiva del evangelio según Marcos. Un hombre arroja
en tierra la semilla y se va. Hace su vida ordinaria, durante el día y la
noche, pero “la semilla germina y va creciendo sin que él sepa cómo”. Una
denuncia de la tentación de presunción. No tienen razón los que se atribuyen a
sí mismos el fruto de la esperanza. El mensaje por sí mismo tiene la fuerza que
no puede prestarle el mensajero.
- La parábola del grano de
mostaza nos presenta una semilla insignificante, que habrá de crecer hasta
convertirse en un árbol, que un día ofrecerá cobijo a las aves del cielo. Nos
ayuda a repensar la diferencia entre la humildad de los principios y el
esplendor final de toda obra buena. Buena lección para todos los
desesperanzados que no se atreven a confiar en el valor del mensaje ni a mirar
con esperanza el futuro que promete.
LA ENSEÑANZA EN PARÁBOLAS
Después de recoger las dos
parábolas de Jesús, el evangelista hace un breve resumen de la enseñanza
apostólica de Jesús, que reduce a muy pocas palabras: “Con muchas parábolas
exponía la palabra, acomodándose a su entender”.
- Con esta frase tan sencilla, el
evangelista parece estar trazando un esquema pedagógico, válido para creyentes
y no creyentes. Pero seguramente trata de explicar la lentitud con que se está
difundiendo en su tiempo el mensaje de Jesús.
- En segundo lugar, el
evangelista parece recoger una frase que resume el ideal de la enseñanza de los
apóstoles y sus sucesores. La Iglesia entera habrá de acercarse con sencillez y
paciencia, acomodándose al entender de las gentes.
- Finalmente, el evangelista deja
en su texto una enseñanza específica para los cristianos. Todos han de ver con
humildad y esperanza la expansión del evangelio. Cada uno de ellos ha de
sembrar con generosidad el mensaje.
Señor Jesús, tú sabes que no
nos resulta fácil la comunicación de tu evangelio. Pon en nuestros labios las
palabras adecuadas y pon en nuestro corazón el amor humilde y generoso del que
tú mismo nos diste ejemplo. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
sábado, 9 de junio de 2018
EL DEMONIO Y LA MENTIRA
Reflexión homilética para el Domingo 10 de Junio de 2018. 10º del Tiempo Ordinario, B.
“Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón» (Gén 3,15). Esa es la sentencia que Dios pronuncia contra la serpiente que ha engañado a Eva.
De la serpiente había salido la primera “noticia falsa”, como ha subrayado el papa Francisco. Dios había permitido comer de todos los árboles del jardín, menos uno. Y la serpiente decía a la mujer que Dios había prohibido comer de todos los árboles.
Con razón dirá Jesús que el maligno es mentiroso desde el principio. El pecado es aceptar la mentira en lugar de esforzarse por defender la verdad. El poder del demonio radica siempre en la falsedad, en el engaño.
Pero ya desde los orígenes, Dios promete el triunfo del bien sobre el mal. Con toda razón el salmo responsorial (Sal 129) proclama que “del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”. Los creyentes en Cristo confiesan y esperan tener asegurada una casa que dura eternamente (2 Cor 5,1).
EL PODER DEL MAESTRO
En su exhortación Gaudete et exsultate, el papa Francisco ha escrito que el demonio “no es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos” (GE 161).
Pues bien, el evangelio de hoy nos habla del demonio (Mc 3,20-35). Al ver que Jesús domina al espíritu del mal, algunos escribas se atreven a sentenciar: “Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”.
Jesús responde que no es de razón afirmar que Satanás puede expulsar a Satanás. Para explicarlo expone tres breves parábolas, de las que extrae una conclusión:
“Un reino en guerra civil no puede subsistir. Una familia dividida no puede subsistir. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata”.
“Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido”. Por tanto, si Jesús expulsa los demonios, demuestra el poder divino del Maestro.
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
El texto evangélico incluye una seria advertencia de Jesús: “Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”.
“Quien blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás”. Quien decide llamar bien al mal se aleja de la verdad y se instala en la mentira. Su misma obstinación le impedirá alejarse del engaño.
“Quien blasfeme contra el Espíritu Santo cargará con su pecado para siempre”. Quien no reconoce en el Espíritu de Dios la fuente de la misericordia y la luz de la bondad no se arrepentirá para pedir perdón por su error.
Señor Jesús, tú sabes que también nosotros nos vemos tentados por el espíritu de la mentira. Que el Espíritu que nos guía hacia la verdad completa nos ayude a confiar en tu poder sobre el mal. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
lunes, 4 de junio de 2018
LAS HERMANDADES HACEN GRANDE EL DÍA DEL CORPUS
Otro año más el Corpus nos regaló nuevas estampas de amor al Stmo. Sacramento. Como viene siendo costumbre, las Hermandades contribuyeron al esplendor de la fiesta tanto en le cortejo que antecedía a la Custodia, como en el engalanamiento de fachadas y altares.
ALTAR DE LA HERMANDAD DE LA HUMILDAD
ALTAR DE LA HERMANDAD DE LA MAGDALENA
ALTAR DE LA HERMANDAD DE LA SOLEDAD
ALTAR DE LA HERMANDAD DEL NAZARENO
ALTAR GRUPO JOVEN HERMANDAD PAZ Y ESPERANZA
sábado, 2 de junio de 2018
LA SANGRE DE LA ALIANZA
Reflexión homilética para el Domingo 3 de Junio de 2018. Solemnidad del Corpus Christi.
“Esta es la sangre de la alianza
que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos” (Éx 24,8). Con la
sangre de las vacas ofrecidas en sacrificio rocía Moisés a su pueblo, para
ratificar el pacto que le ha ofrecido el Señor.
Dios se presenta a su pueblo como
el liberador. Recuerda lo que ha hecho por él al sacarlo de la esclavitud de
Egipto y ponerlo en el camino de la libertad. En ese contexto, los mandamientos
no son una orden caprichosa. Resumen la tarea que ha de responder al don. Son
el itinerario que ha de recorrer el pueblo para ser verdaderamente libre.
Y la sangre derramada es el signo
que expresa la iniciativa gratuita de ese Dios que ha ofrecido a su pueblo una
alianza de colaboración, es decir un pacto de liberación.
Pero Cristo no ha usado la sangre
de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia. Con su sangre purifica
nuestra conciencia de las obras muertas (Heb 9,11-15)
EL PAN
Jesús había previsto en Jerusalén
un lugar para comer la Pascua con sus discípulos. Mientras comían, tomó un pan,
pronunció la bendición y se lo entregó; diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo”.
Como ha dicho el papa Francisco,
“con este gesto y con estas palabras, Él asigna al pan una función que ya no es
la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de
la comunidad de los creyentes” (7.6.2015).
El pan era en aquellas horas con
las que se cerraba su camino terrenal, el sacramento de su entrega por nosotros
y por nuestra salvación.
El pan es en este momento
concreto de nuestra historia, el signo que significa y realiza su presencia
entre nosotros.
El pan nos ha de comprometer
siempre a tratar de realizar la comunión fraternal entre todos nosotros.
EL VINO
Pero la sangre aparece también en
el relato evangélico que se proclama en esta fiesta del Cuerpo y Sangre de
Cristo (Mc 14,12-16.22-26). Tomando una copa, Jesús pronunció la acción de
gracias y la pasó a sus discípulos. Al gesto acompañaban las palabras de la
revelación: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos”.
San Fulgencio de Ruspe nos dejó
escrito que “los fieles que aman a Dios y a su prójimo deben beber el cáliz del
amor del Señor”.
San Juan de Ávila predicaba que
“el mismo cuerpo que en la cruz estuvo, la misma sangre que se derramó, esa
comemos y esa bebemos, en memoria de aquella sagrada pasión que se celebró en
remisión de nuestros pecados”.
El papa Francisco nos ha dicho
que “el Cristo que nos nutre bajo las especies consagradas del pan y del vino
es el mismo que viene a nuestro encuentro en los acontecimientos cotidianos:
está en el pobre que tiende la mano, está en el que sufre e implora ayuda, está
en el hermano que pide nuestra disponibilidad y espera nuestra acogida”.
Señor Jesucristo, pan vivo que
bajó del cielo y vino que embriaga a los creyentes, ayúdanos a guardar
fielmente la alianza que nos ofrece el Padre y a construir el mundo de paz y de
justicia que el amor del Espíritu nos sugiere. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
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