sábado, 25 de mayo de 2013

ÚLTIMO DÍA DE LA VISITA PASTORAL



PROGRAMACIÓN
DE LA VISITA PASTORAL A VILLA DEL RÍO
Sábado 25 de Mayo de 2013

17:30
Oración ante Ntra. Sra. de la Estrella Coronada.
Ermita de la Virgen de la Estrella.
Interviene: Coro Paz y Esperanza de Villa del Río.

19:00
Reunión Hermandades y Cofradías de Villa del Río.

19:30
Reunión Cáritas Parroquial.

20:00
Eucaristía Celebración Pascual de los Jóvenes.
Intervendrá: Coro Parroquial de la Inmaculada.
Coral Polifónica Ntra. Sra. de la Estrella.

jueves, 23 de mayo de 2013

SEGUNDO DÍA DE LA VISITA PASTORAL


PROGRAMACIÓN
DE LA VISITA PASTORAL A VILLA DEL RÍO
Viernes 24 de Mayo de 2013

10:00
Visita Colegio-Concertado Divina Pastora.
FF.MM. de la Madre del Divino Pastor.
12:00
Visita a Enfermos.
14:30
Almuerzo-Comunidad de R. Franciscanas.
15:15
Descanso
16:30
Visita a Empresas
18:00
Reunión Catequistas
1ª Comunión, Postcomunión, Confirmación, Prematrimoniales.
19:00
Celebración del Sacramento de la Penitencia.
Niños de 1ª Comunión.
20:30
Eucaristía Celebración Pascual de los Mayores.
Intervendrá: Coro Parroquial de la Inmaculada.
Coro Rociero Alboreá.

BIENVENIDA AL OBISPO DE CÓRDOBA


PROGRAMACIÓN 
DE LA VISITA PASTORAL A VILLA DEL RÍO
Jueves 23 de Mayo de 2013

10:30
Recibimiento de Autoridades en el Ilmo. Ayuntamiento de Villa del Río.
11:00
Visita al Instituto de Educación Secundaria Virgen de la Estrella.
13:00
Visita al Colegio Público Poeta Molleja.
14:30
Almuerzo Comunidad de Religiosas Franciscanas.
16:30
Visita a empresas.
18:00
Visita Centro de Discapacitado “El Granaillo”.
19:15
Reunión Adoración Nocturna.
19:35
Reunión Grupo “Con vosotros está”.
20:30
Eucaristía
Intervendrá: Coro Parroquial de la Inmaculada.
21:15
Inauguración Exposición de Fotografía y Dibujo de Semana Santa de Villa del Río 2013.
Centro Cultural Casa de las Cadenas.

domingo, 19 de mayo de 2013

DE LA CALMA A LA LOCURA

Solemnidad de Pentecostés. Domingo 19 de Mayo de 2013
 
 
“Habíamos creído que Dios era ternura. Ahora descubríamos que Dios era vértigo. Habíamos creído que Dios era soberanía. Ahora se nos hacía ver que Dios era ebriedad. Habíamos creído que Dios era la última calma. Y alguien vino a contarnos que Dios era locura”.
 
Así comienza un hermoso poema en el que José Luis Martín Descalzo reflexiona sobre la gran transformación que el Espíritu produjo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés.  Pero no deberíamos leerlo en pasado. Pentecostés se repite en cualquier momento de la historia. Siempre que nos dejamos invadir por el viento de Dios.
 
Por el viento que lleva las semillas de la vida. Por el viento que respiramos. Y por el fuego que calienta nuestro corazón. Por el fuego que purifica nuestra incredulidad y quema la hojarasca de nuestra pereza. Pentecostés asombra a los que nos observan. Y unifica en el amor las lenguas de los dispersos por el egoísmo (Hech 2, 1-8).
 
MISIÓN
 
El evangelio que se proclama en esta fiesta de Pentecostés nos recuerda una vez más la primera aparición del Resucitado a sus discípulos (Jn 20, 19-23). Viene a rescatarlos del miedo y a entregarles el don soberano de la paz. Se presenta con sus llagas ante ellos pero no suscita el terror sino la alegría. Y sus palabras rezuman confianza:
 
- “Recibid el Espíritu Santo”. Jesús se lo había prometido. Sería el Abogado y el Consolador. Los conduciría a la plenitud de la verdad, es decir al mismo Señor que es la verdad. Tras la muerte y la resurrección de Cristo, se cumple la promesa.
- “A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados”. Algunos imaginan al Dios de Jesucristo como el gran castigador. Pero el Maestro no viene a acusar a los que lo han abandonado. Vienen a confiarles el ministerio el perdón.
- “A quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. Otros imaginan que cualquier decisión es buena si ha sido adoptada libremente. El Resucitado confía a sus discípulos la misión de juzgar sobre el mal y el bien. O mejor, sobre la obstinación en el mal y el arrepentimiento sincero y confiado.
INVOCACIÓN
San Pablo nos dice que nadie puede decir “Jesús es Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo” (1 Cor 12,3). Sabemos que lo necesitamos para pasar de la admiración a Jesús al reconocimiento del Cristo. Por eso nos atrevemos a invocarlo:
 
• “Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo”. No son los fogonazos de la publicidad los que nos habrán de guiarnos por el camino de la verdad. La suave luz del Espíritu nos orienta para seguir los pasos de Jesús.
 
• “Padre amoroso del pobre; don en tus dones espléndido”. No bastan las organizaciones de este mundo para superar el drama de la pobreza. Son los dones del Espíritu los que nos hacen hijos de Dios y nos redimen de nuestra pobreza fundamental.
 
• “Luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo”. No basta nuestra previsión social ni nuestras asociaciones benéficas para enjugar las lágrimas de los que sufren. Sólo la luz del Espíritu de amor es manantial de consuelo y de esperanza.
 
- Oh Dios, derrama los dones de tu Espíritu sobre esta humanidad nuestra y tuya, para que te descubra y ame como Padre y reconozca a Jesús como Salvador y guía de nuestra vida. Amén.
 
 
D. José-Román Flecha Andrés

martes, 14 de mayo de 2013

VIDA DE SAN ISIDRO LABRADOR



Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España. Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.

Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.

Se casó con una sencilla campesina que también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).

Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) le guaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.

Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos católicos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios y fue ayudado por Dios.

Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró. Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.

Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.

En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. 

Poco después el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. A causa de esto el rey intecedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

Es patrono de los agricultores españoles, declarado así por Juan XXIII por Bula del año 1960. También es patrono de Madrid y su festividad es celebrada en gran número de pueblos españoles y de Hispanoamérica con solemnidad. En España llevan su nombre multitud de Cooperativas del campo, Hermandades de Agricultores y Ganaderos, iglesias y hasta poblaciones (por ejemplo: San Isidro, en la República Argentina).

domingo, 12 de mayo de 2013

ASCENSIÓN Y MISIÓN


Domingo 12 de mayo de 2013. Solemnidad de la Ascensión del Señor


 Los peregrinos que viajan a la Tierra Santa suelen visitar en lo alto del Monte de los Olivos el templete que, según la tradición, recuerda la Ascensión de Jesús a los cielos. San Ignacio de Loyola da cuenta de su curiosidad por ver en qué dirección se orientaba la huella que allí se muestra. 

  El texto de los Hechos de los Apóstoles que hoy se lee (Hech 1,4.8-11) no se fija en ese detalle, En cambio, se refiere a dos hombres vestidos de blanco que nos recuerdan los que habían aparecido al lado del sepulcro del Señor Resucitado. En este caso se dirigen a los apóstoles con dos frases que se complementan.

  * “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” Jesús había dicho a sus discípulos que no se alejaran de Jerusalén hasta que no hubieran recibido al Espíritu Santo. Después, animados con su fuerza, habrían de ser testigos del Señor hasta en los últimos confines de la tierra. Los mensajeros urgen a los discípulos a no olvidar aquel doble mandato. 

  * “El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse”. Esta segunda advertencia tiene el tono de una profecía. Los discípulos del Señor están llamados a vivir el presente con los ojos fijos en el futuro. La misión queda abierta a la esperanza de la manifestación del Señor.

SEGUIDORES Y TESTIGOS

  El evangelio de Lucas se refiere explícitamente al misterio de la Ascensión de Jesús a los cielos (Lc 24, 46-53). Este relato que hoy se proclama es muy breve,. Pero no olvida los elementos fundamentales de la fe cristiana y de su extensión en el mundo. 

En primer lugar, se habla del Mesías. En realidad, en boca de Jesús se pone un resumen del misterio pascual, de su muerte y resurrección. Es interesante observar que esos acontecimientos no ocurrieron por casualidad. Con ellos se cumplían las Escrituras. 

En segundo lugar, se habla de su Iglesia. De hecho, se insinúa la misión de los apóstoles,  llamados a predicar la conversión y a perdonar los pecados a todos los pueblos. La Iglesia no es una sociedad benéfica. Es una comunidad a la que se ha confiado el misterio de la salvación. 

En tercer lugar, se transmite a los discípulos el encargo de ser testigos de la vida y del mensaje de su Maestro. Habían sido llamados para estar con él y seguirle.  Ahora han de tratar de contagiar a todas las gentes el espíritu que a Él le movía. 

Las tres alusiones se complementan y exigen mutuamente. Se nos dice que Jesús ha cumplido su misión y ha sido glorificado. Además, se nos recuerda que su obra ha de continuar hasta el fin de los tiempos y el confín de las tierras. Y finalmente se nos indica el testimonio que ha de ser el sello de la misión

BENDICIÓN Y ALEGRÍA

Aún hay algo muy importante. Tras recordar las palabras de Jesús, el texto evangélico se fija en los gestos, descritos apenas en unas breves líneas.  

El primer gesto es la bendición. Una doble bendición. Jesús bendice a sus discípulos y los bendecirá siempre.  Pero, por otra parte, la oración de los discípulos se caracterizará precisamente por esa bendición “ascendente” que refleja la gratitud de la fe y la alabanza.

El segundo gesto es la ascensión a los cielos. Los cielos son la metáfora de Dios. El que ha bajado del Padre, asciende a Él. El humillado es ensalzado. El Justo injustamente ajusticiado recibe ahora la justificación definitiva de su obra. 

Finalmente, se nos dice que los apóstoles volvieron a Jerusalén con gran alegría. Al comienzo del evangelio de Lucas se recordaba el nacimiento de Jesús con alusiones a la gloria y la alegría (Lc 2, 10.14). Los mismos sentimientos acompañan ahora su triunfo.  

- Señor Jesús, te damos gracias por tu vida y tu mensaje. Ayuda a tu Iglesia a difundirlo con generosidad por el mundo. Y a cada uno de nosotros danos la alegría de poder compartir tu camino. Amén. Aleluya.

                                                                                                      D. José-Román Flecha Andrés

“¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN? ”

Reflexión Evangelio del Domingo 13 de Septiembre de 2026. 24º del Tiempo Ordinario. El perdón nace de la memoria. El Sirácida no empieza dic...