Hoy, llegamos a ese día en que antes de la pasión de Cristo, nos fijamos en María y en los momentos tan duros que viviría al ver a su hijo escarnecido, muerto, entregado a los planes de Dios. Acordémonos de todos aquellos que sufren los dolores del alma, del cuerpo y del mundo en este día. Pidámosle a Ella para que interceda ante el Padre por ellos.

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