jueves, 29 de diciembre de 2016
miércoles, 28 de diciembre de 2016
FÁTIMA EN NUESTRA PARROQUIA
Este año se conmemora el primer centenario de las
apariciones de la Virgen de Fátima. Por ello, la imagen de
la Virgen está recorriendo las Parroquias de toda la Diócesis. Junto a la imagen peregrina está una reliquia de
Juan Pablo II que fue entregada al Obispo durante la JMJ en Cracovia.
Aquí podemos ver unas imagenes de las estancia de la Virgen en la Parroquia de Villa del Río
durante estas fechas navideñas.
domingo, 25 de diciembre de 2016
LA GLORIA Y LA PAZ
Homilía Solemnidad de la
Natividad, 25 de Diciembre de 2016
“El pueblo que caminaba en
tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombra y una luz les brilló”
(Is 9,2). El profeta Isaías había visto abatirse la desgracia sobre las tierras
del norte de Palestina. Pero de pronto ve brillar la esperanza sobre aquella
“Galilea de los gentiles”, como era llamada con desprecio por los habitantes
del reino de Judá
Ahora bien, esa esperanza está
vinculada al nacimiento de un niño: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha
dado”. El profeta se alegra e exhorta a su pueblo a la alegría. El niño podrá
ser reconocido por su sabiduría y por su amor a la justicia. Sorprendentemente
se le dará el títutlo de “Dios guerrero, Padre perpetuo y Principe de la paz”.
El salmo responsorial recoge esa
profecía y nos invita a cantar: “Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el
Señor” (Sal 95). Y San Pablo escribe a Tito que “ha aparecido la gracia de
Dios, que trae la salvación para todos los hombres” (Tit 2,11). Un hecho que
nos exige llevar una vida sobria, honrada y religiosa.
LA NOCHE Y LA LUZ
El evangelkio de esta noche de
Navidad nos transmite la noticia del Nacimiento de Jesús en Belén de Judea (Lc
2,1-14). Los acontecimientos históricos pueden parecer fastidiosos y hasta
llenos de prepotencia. Pero han hecho posible el nacimiento de Jesús en el
humilde lugar que señalaban los profetas. Dios escribe derecho con líneas
torcidas.
En aquel tiempo, los pastores no
eran aceptados como testigos en los tribunales. No eran de fiar. Pero Dios es
sorpendente y siempre lo será. Él elige a los pastores como los testigos y
mensajeros del nacimiento del Mesías. La grandeza de Dios se sirve de la
pequeñez y de la pobreza para hacerse creíble. Los pobres nos evangelizan.
Las palabras de Isaías se hacen
realidad. Ahora sí que el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una luz
grande. El texto evangélico contrapone a la noche de nuestra vigilia humana el
resplandor de la presencia divina. De hecho, nos dice que a los pastores “la
gloria del Señor los envolvió de claridad”. Sólo los humildes y marginados son
iluminados.
EL MENSAJE
La última parte de este relato
tan conocido nos llena siempre de sorpresa, de humildad y de esperanza.
- De sorpresa, por la noticia:
“Os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. Nosotros esperamos ser
salvador por la técnica o por la política, por la violencia de las armas o por
los pactos de poder. Pero el Salvador viene de lo alto.
- De humildad, por la señal:
“Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Desearíamos encontrar la señal de Dios en la fuerza o en la erudición. Pero la
verdadera señal es la de la vida inerme. La de la vida que surge en la pobreza.
- De esperanza, por la alabanza
angélica: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama
el Señor”. Buscamos nuestra gloria y por ella nos afanamos. Pero es la gloria
de Dios la que nos guía. Su gloria es que el hombre viva. Ese es el signo de su
amor.
Señor Jesús, tú vienes a
nuestra tierra en el modo menos imaginable. Queremos acogerte como eres y como
vienes. Te reconocemos como nuestro Hermano y como nuestro Salvador. Te
presentamos este mundo, el único que tenemos. Bendito seas, Señor. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
domingo, 18 de diciembre de 2016
EL HIJO DE UNA VIRGEN
Homilía para 4 Domingo 18 de Diciembre de 2016. 4º de
Adviento, ciclo A.
“Mirad: la Virgen está encinta y
da a luz a un hijo, y le pone por nombre Emmanuel (que significa, Dios con
nosotros”) (Is 7, 14). El rey Acaz teme que los pueblos que se habían coaligado
contra él llegaran a invadir la ciudad de Jerusalén. Por eso está revisando las
conducciones de agua. Buena previsión ante un posible asedio a la ciudad.
El profeta Isaías se acerca para
anunciarle que no habrá guerra. El rey no cree al profeta. Este le sugiere que
pida una señal, pero el rey se muestra cínicamente piadoso. No quiere tentar al
Señor. Pues bien, el Señor le da una señal. La señal de la vida, representada
en un niño que nace y en el nombre que se le impone. ¡Dios con nosotros!
Con toda razón el salmo
responsorial nos invita a hacer nuestra la certeza de esa presencia en medio de
nosotros: “Va a entrar el Señor. Él es el Rey de la gloria” (Sal 23). Y San
Pablo, por su parte, nos exhorta a ver cómo el Evangelio se refiere al
descendiente de David, que es también Hijo de Dios (Rom 1,1-7).
EL SALVADOR
Estamos acostumbrados a meditar
la anunciación del ángel a María. Pero el evangelio de este tercer domingo de
Adviento nos presenta la anunciación del ángel a José, su esposo (Mt 1,18-24).
En un caso y en el otro, Dios revela a sus elegidos su plan de salvación. Es
decir, les anuncia el nacimiento del Salvador.
Ese es el núcleo del mensaje. Con
frecuencia pensamos que lo importante de este pasaje es disipar las dudas de
José. Y con razón, porque el ser humano se siente perdido ante la presencia de
lo desacostumbrado Y mucho más perdido cuando los acontecimientos parecen
deshacer sus propios planes de vida.
Pero hay algo más. Ante las dudas
de José, vemos que el ángel del Señor le abre un resquicio para que pueda
aceptar el don de la vida y el misterio que viene a rozar su rutina. Además, el
ángel del Señor le confiere el honor y la responsabilidad de poner nombre al
niño que llega: “Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo
de los pecados”.
EMMANUEL
Por su parte, el evangelista
Mateo recuerda la profecía de Isaías al rey Acaz. La certeza de que no habría
guerra. La promesa de la paz. La garantía a un rey tan preocupado como cínico.
Todo es visto desde otra clave.
“La virgen concebirá y dará a luz un hijo”.
La doncella anunciada por el profeta Isaías es ahora presentada como una virgen.
Eso significa que el hijo que de ella va a nacer no es fruto del esfuerzo y de
los planes humanos. Es un don gratuito de Dios a la pobreza y a la humildad
humana.
“Le pondrá por nombre Emmanuel”. Dios había
estado siempre al lado de su pueblo. Ahora, en el hijo de María, Dios habrá de
hacerse cercano a todos los seres humanos, sean del origen que sean. Se hará
tan cercano que adoptará su naturaleza y sus sueños, su fatiga y sus
esperanzas.
Padre de los cielos, concédenos
la limpieza de María y la silenciosa docilidad de José, para que tu hijo Jesús,
nuestro Hermano y Salvador, se haga presente entre nosotros. Te lo pedimos con
fe y esperanza, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
miércoles, 14 de diciembre de 2016
sábado, 10 de diciembre de 2016
CIEGOS Y SORDOS
Homilía para el Domingo 11 de diciembre de 2016. 3º de Adviento.
“Se despegarán los ojos del
ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la
lengua del mudo cantará, y volverán los rescatados del Señor” (Is 35,5-6).
¡Palabras, solo palabras! Así responderá el que considere esta profecía de Isaías
como un utópico e increible poema de promesas imposibles.
Sin embargo, el pueblo de Israel
creyó que aquellas imágenes poéticas podían anunciar una realidad posible. Y
así fue. El imperio opresor cayó como todos los imperios. Un rey venido de
fuera concedió la libertad a los pueblos oprimidos. Y los hebreos vieron en la
salvación que se les ofrecía “la gloria de Dios y la belleza de su Dios”.
El salmo responsorial nos une a
aquella esperanza renacida al evocar aquellos mismos portentos que significan y
anuncian una salvación integral (Sal 145). Nos ayudan, además, las palabras de
la carta de Santiago: “Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor…
Manteneos firmes porque la venida del Señor está cerca” (Sant 5, 7-10).
LAS DUDAS
Juan Bautista había sido elegido
como profeta y se esforzaba en transmitir la llamada a la conversión. Pero,
recluído por Herodes en una mazmorra, debió de sufrir el asalto de las dudas
(Mt 11, 1-11). ¿Sería Jesús el Mesías que él había anunciado o habría que
esperar a otro? A los mensajeros que le envío, Jesús respondió con hechos
cumplidos.
- “Id a anunciar a Juan lo que
estáis viendo y oyendo”. Junto al Jordán se habían encontrado el Precursor y el
Anunciado. Ahora ambos recurren a discípulos que pasen la pregunta y la
respuesta. “Id a anunciar”. ¿Nos hemos preguntado alguna vez si estos
mensajeros no reflejarán la humilde misión que nos ha sido confiada?
- “Los ciegos ven y los inválidos
andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a
los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Esos son los hechos que dan fe de
la autenticidad del Mesías. En él se cumple la antigua profecía de Isaías. ¿No
reflejarán esos hechos ese servicio a las personas que se espera de nuestra
misión?
Y LA DICHA
De todas formas, el texto nos
sugiere que Jesús ha captado las dudas que asaltan a Juan el Bautista. Y no
quiere ignorarlas. Al contrario, en su pregunta adivina la incertidumbre de los
que, a lo largo de los tiempos, se preguntarán por la señas del Mesías y de su
misión.
- “Dichoso el que no se sienta
defraudado por mí”. En aquel tiempo, muchos esperaban un Mesías guerrero que se
levantara contra Roma, como Judas Macabeo se había sublevado contra la tiranía
de Antíoco. Pero Jesús se presentaba como humilde y manso de corazón.
- “Dichoso el que no se sienta
defraudado por mí”. En aquel tiempo, algunos esperaban que el Mesías les
concediera puestos de honor para brillar en medio de su pueblo. Algo de eso
pretendían los discípulos Santiago y Juan. Pero Jesús les invitaba a beber su
propio cáliz.
- “Dichoso el que no se sienta
defraudado por mí”. En estos tiempos, como en aquellos, no faltan los que
piensan que el Mesías ha de revelarles todos los misterios de la naturaleza y
de la historia. Pero Jesús nos propone solamente la sabiduría de la cruz.
Señor Jesús, enséñanos a
reconocerte como eres en realidad y ayúdanos a acogerte como nuestro Salvador.
Abre tú nuestros sentidos y danos generosidad para anunciar a los pobres de
forma creible la Buena Noticia de tu Reino.¡Ven, Señor Jesús!
D. José-Román Flecha Andrés
domingo, 4 de diciembre de 2016
EL FRUTO DE LA CONVERSIÓN
Homilía para el Domingo 4 de Diciembre de 2016. 2º Domingo de
Adviento. Ciclo A.
“Aquel día brotará un renuevo del
tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu
del Señor”. Con estas brillantes promesas (Is 11,1-2), el profeta Isaías
anuncia el nacimiento de un descendiente de Jesé, el padre del rey David.
Es éste un mensaje de esperanza
para los que conocieron el esplendor de aquel reinado. Es también un mensaje de
confianza, puesto que sobre ese heredero derramará el Señor sus dones. Y es un
mensaje de paz: una paz cósmica que abarca a toda la naturaleza. Hasta las
fieras salvajes serán amigables con los hombres.
No es extraño que el salmo
responsorial se haga eco de los mejores anhelos de la humanidad: “Que en sus
días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente” (Sal 71,7). El consuelo
que dan las Escrituras junto con nuestra paciencia nos ayudarán a mantener la
esperanza. Así lo dice san Pablo a los Romanos (Rom 15,4). Buena lección para
el Adviento.
LA EXHORTACIÓN
Ya sabemos que durante esta
primera etapa del Adviento nos acompaña Isaías y Juan el Bautista. Juan se
presenta en el desierto de Judá. Su atuendo recuerda la figura del profeta
Elías. Y sus palabras son el eco de un profeta anónimo que invitaba al pueblo a
retornar del exilio por las nuevas calzadas que Dios le preparaba. Ahora el
retorno será espiritual.
“Convertíos porque está cerca el
reino de los cielos”. El hebreo no pronuncia el nombre inefable de Dios. Usa el
continente en lugar del contenido. Al anunciar la llegada del reino de Dios se
proclama la cercanía del Dios del reino. Una cercanía que no puede dejar
indiferentes a los hombres. Convertirse significa revisar los valores
personales y sociales.
“Dad el fruto que pide la
conversión”. Pero revisar los valores no es sólo un ejercicio intelectual o
económico. El profeta pide a las gentes que den los frutos que se espera de
todos los que escuchan la llamada. No valen disculpas. El antiguo linaje del
que descendemos no depende de nosotros. Pero nos compromete el futuro de
justicia que hemos de construir.
Y LA PROMESA
El Bautista se considera a sí
mismo un pregonero enviado por Dios. ¡Nada menos y nada más! Él anuncia con
valentía la salvación, pero bien sabe que no es el Salvador.
“El que viene detrás de mí puede
más que yo”. La debilidad con que aparece el Mesías no ha de inducirnos a
engaño. Él viene a nosotros con un poder que deja en ridículo las pretensiones
y los poderes de los hombres y de sus instituciones.
“Yo no perezco ni llevarle las
sandalias”. El verdadero profeta nunca puede alardear de nada. El mensajero no
es dueño del mensaje. Un evangelizador que no es humilde revela bien a las
claras con su vanagloria la mentira de su misión.
“Él os bautizará con Espíritu
Santo y fuego”. El viento y el fuego son fuerzas benéficas. Pero si nos
arrastran y nos incendian pueden terminar con nuestra casa y con nuestra vida.
El Bautista sabe que el viento y el fuego de Dios nos purifican cada día.
“El tiene el bieldo en la mano”.
El bieldo era usado por los labradores para aventar la paja y separarla del
grano. La venida del Señor descubrirá nuestra falsedad y revelará lo inútil y
lo valioso de nuestras intenciones y de nuestro esfuerzo.
Señor Jesús, esperamos tu venida
y la anunciamos con esperanza. Purifica tú nuestro corazón y llámanos cada día
a la conversión. ¡Ven, Señor Jesús!
D. José-Román Flecha
Andrés
sábado, 3 de diciembre de 2016
EL SEÑOR DE LA HUMILDAD BAJARÁ EL DÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
El día 8 de Diciembre a las 11 de la mañana el Señor de la Humildad bajará a la Parroquia.
Las inclemencias meterológicas han hecho que el Cristo permanezca casi un mes en la Ermita de la Virgen de la Estrella, ya que subió para clausurar el Año de la Misericordia el 12 de noviembre.
El itinerario será: Estrella, Alta (Esquina de correos a azulejo de la Hdad), Hierro, Plaza de la Constitución, Pablo Picasso y Parroquia.
A la llegada tendrá lugar la Santa Misa con motivo de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.
viernes, 25 de noviembre de 2016
VELAR Y CAMINAR
Homilía para el Domingo 27 de Noviembre de 2016. 1º de
Adviento, Ciclo A.
“Caminemos a la luz del Señor”.
Así concluye la primera lectura de este primer domingo de Adviento (Is 2,5). El
profeta Isaías anuncia que, al final de los tiempos, el monte sobre el que se
levanta el Templo de Jerusalén se convertirá en la meta de una peregrinación
universal, Todos los pueblos acudirán a escuchar la palabra del Señor.
Una palabra de justicia y de paz
para todos los pueblos. “De las espadas forjarán arados y de las lanzas
podaderas”. ¡Con qué fuerza recordó Pablo VI aquella profecía en su visita a la
sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York! Es un sueño, pero es
también una tarea para toda la humanidad.
El salmo responsorial nos invita
a iniciar esa peregrinación de paz: “¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la
casa del Señor!” (Sal 121,1). Es la hora de despertar para caminar por las
sendas de la luz. Que el cuidado de nuestro cuerpo no fomente los malos deseos.
Así lo escribía san Pablo a los cristianos de Roma (Rom 13,14).
EL DILUVIO
Nos cuesta reconocer que nuestra
vida está marcada por el signo de la espera y la esperanza. Durante el tiempo
del Adviento nos preparamos para la celebración de la fiesta del Nacimiento de
Jesús. Es un tiempo que nos invita a recobrar y afianzar la esperanza. Y,
además, nos educa para vivir el tiempo de la espera.
La fe nos lleva a caminar con
generosidad mientras nos mantenemos a la espera de la venida del Señor. Por
cinco veces se repite en el evangelio de este domingo el verbo “venir”. Y otras
dos veces se insiste en afirmar que “no sabemos” el momento de su venida.
En primer lugar, el texto evoca el
pasado y nos recuerda la imagen bíblica del diluvio. Las gentes vivían
dedicadas a sus tareas habituales, pero también a sus placeres. El diluvio los
sorprendió a todos.
En segundo lugar, el texto mira
también al futuro y nos anuncia que la venida del Hijo del hombre revelará las
actitudes más secretas. Con su venida llega el discernimiento definitivo. A
unos los llevará y a otros los dejará.
LOS ADIVINOS
Hay otra imagen que ilustra la
exhortación. La del hombre que no sabe a qué hora puede un ladrón a asaltar su
casa. El tema de la venida imprevisible del Señor suscita la invitación a
mentenerse vigilantes. “Estad en vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro
Señor”.
Para mantenerse en vela es
preciso practicar la sobriedad. No podemos caer en la tentación de confundir la
satisfacción con la felicidad. No es de sabios dejarse embotar por los deseos
que nos adormecen.
Además, se nos dice que no
sabemos el día ni la hora. Son muchos los que tratan de adivinarla. Demasiados
adivinos siembran ese temor del futuro que nos distrae de las tareas del
presente. Hay que superar la tentación de tratar de adivinar el tiempo futuro.
Y, finalmente, el evangelio nos
advierte que no esperamos algo, por importante o fantástico que parezca.
Nosotros vivimos esperando a Alguien. Nos mantenemos en vela, aguardando la
manifestación del único Salvador, que es nuestro Señor.
Señor Jesús, tu venida no es para
nosotros un motivo de temor, sino de esperanza. No saber el tiempo de tu
llegada nos ayuda a mantener la caridad. ¡Ven, Señor Jesús!
D. José-Román Flecha Andrés
martes, 22 de noviembre de 2016
PRESENTADO EL CARTEL DEL NAZARENO
Cartel Presentado en la Solemnidad de Cristo Rey con el que la Hermandad del Nazareno abre
el año conmemoración del 75 Aniversario de la Hechura de su Titular
por el insigne escultor D. Amadeo Ruiz Olmos.
Se trata de un óleo realizado por el pintor Enrique Sánchez Collado que representa al "Cristo de la Madrugá" de forma humana, desprotegido de aderezos y atributos de riqueza. Un Dios hecho hombre, un Jesús Nazareno cercano, sencillo y humilde.
sábado, 19 de noviembre de 2016
EL REY Y SU REINO
Reflexión homilética Domingo 20 de Noviembre de2016. Solemnidad de Cristo Rey.
“Tú serás el pastor de mi pueblo,
Israel, tú serás el jefe de Israel”. Con estas palabras, los ancianos que
representaban a todas las tribus de Israel, reconocían a David como rey. El que
había gobernado desde Hebrón a las gentes de Judá hacía ahora un pacto con sus
“electores” y se convertía en rey de todo el pueblo (2 Sam 5, 1-3).
El salmo 121 nos invita a hacer
nuestra la alegría de las tribus de Israel que subían a Jerusalén “a celebrar
el nombre del Señor”. Al evocar esa subida jubilosa, seguramente pensamos que
hoy se ha hecho difícil esa unidad para proclamar la grandeza de Dios. ¿Alguna
peregrinación del año jubilar de la misericordia ha contagiado tanta alegría?
En el hermoso himno que se
incluye en la carta a los Colosenses, san Pablo proclama la majestad que Dios
ha concedido a su Hijo, por quien todo fue creado y que es anterior a todo.
“Por él quiso Dios reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de
la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,20). Él es el Señor
del universo.
LA CRUZ COMO TRONO
No es ocioso mencionar la cruz de
Cristo. De hecho, el evangelio que hoy se proclama nos recuerda que sobre ella
se podía ver un letrero escrito en griego, en latín y en hebreo en el que se
presentaba al condenado: “Este es el rey de los judíos”.
Claro que no todos reconocían su
majestad. El texto evangélico evoca tres tipos de burlas que se oyeron en torno
a la cruz de Jesús:
• Las autoridades y el pueblo le
echaban en cara que, habiendo salvado a otros, no pudiera salvarse a sí mismo.
Según ellos, no era el Elegido por Dios.
• Los soldados, ciertamente
extranjeros y mercenarios, miraban con desprecio a aquel que no demostraba ser
el rey de los judíos.
• Finalmente, uno de los dos
malhechores condenados junto a él pretendía que aquel que era considerado como
el Mesías se salvara a sí mismo, y también a él le llegara la salvación.
Allí se daban cita tres
presupuestos y tres intereses diferentes. Una razón religiosa, una visión
política y un interés personal. Todos coincidían en esperar que Jesús bajara de
la cruz.
EL HOY DE DIOS
Con todo, el texto evangélico
pone en boca de otro de los malhechores una súplica que se eleva por encima de
aquel griterío de desprecio y de blasfemia.
- “Jesús, acuérdate de mí cuando
llegues a tu reino”. Es la última súplica que viene desde el Antiguo
Testamento. El condenado ha comprendido que Jesús tiene un poder que no
reconocen los que se burlan de él. No es el poder mágico de desclavarse de la
cruz. Es la autoridad del rey que puede recordar a los que han compartido su
suerte y su muerte.
- “Hoy estarás conmigo en el
paraíso”. Jesús responde con una promesa que caracteriza la llegada del Nuevo
Testamento. Ese es el “hoy” de Dios. El hombre caído y su Dios se encuentran de
nuevo en el paraíso. Un paraíso que no ha de ser imaginado como un lugar, sino
como una relación de acogida y de misericordia.
Señor Jesucristo, nosotros te
reconocemos como nuestro Rey. Sabemos que tu entrega en la cruz nos ha rescatado
del mal y del pecado. Tú eres nuestro Señor y nuestro Redentor. Atrae hacia ti
nuestras miradas para que podamos vivir en el reino de la verdad y la vida, el
reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz.
Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
martes, 15 de noviembre de 2016
CRISTO REY DEL UNIVERSO
HERMANDAD DE LA HUMILDAD
Ofrenda de productos no perecederos destinados a Cáritas Parroquial.
Bajada del Señor de la Humildad en Vía Crucis.
Santa Misa.
11 de la mañana. Ermita de la Virgen de la Estrella

HERMANDAD DEL NAZARENO
Santa Misa y Apertura del 75 Aniversario
de la hechura de la Imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno
Presentación del Cartel del 75 Aniversario.
7,30 de la tarde. Capilla de Jesús Nazareno.
domingo, 13 de noviembre de 2016
ESPERANZA SIN EVASIÓN
Homilía para el Domingo 13 de Noviembre de 2016. 33 del Tiempo Ordinario, C.
“A los que honran mi nombre los
iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas”. Hermosa promesa
con la que se cierra el texto del profeta Malaquías que se lee en la
celebración de este domingo (Mal 3,19).
Claro que inmediatamente antes,
el profeta había anunciado el destino que aguarda a los malvados y perversos.
En el juicio de Dios serán tratados como la paja que arde en el horno. No es
una amenaza. Una vez más se exhorta a la persona a hacer buen uso de su
libertad. Que el horizonte del futuro nos ayude a elegir el camino verdadero. A
vivir en la verdad.
El salmo 97 nos invita a repetir
que “El Señor llega para regir la tierra”. Y san Pablo advierte a los
cristianos de Tesalónica que la espera del día del Señor ha de traducirse en
una vida tranquila y laboriosa: “El que no trabaja, que no coma” (2Tes 3,10).
SIN MIEDO
En el evangelio que hoy se
proclama escuchamos los elogios que las gentes de Jerusalén hacían del Templo,
que estaba siendo restaurado y embellecido por entonces. Jesús anuncia que un
día no quedará piedra sobre piedra de aquel monumento (Lc 21,5-19). La pregunta
siguiente era de esperar: “Maestro, ¿cuándo va a ser eso?”
Sin embargo, para Jesús no es
importante saber el tiempo. Por eso lleva la atención a dos cuestiones
fundamentales, como ha subrayado el papa Francisco: “Primero: no dejarse
engañar por los falsos mesías y no dejarse paralizar por el miedo. Segundo:
vivir el tiempo de la espera como tiempo del testimonio y de la perseverancia”.
Esas lecciones valen también para
los creyentes de hoy. De vez en cuendo alguien nos anuncia la proximidad del fin
del mundo. Pero lo que importa no es conocer una fecha futura, sino vivir sin
miedo el presente. Hemos sido llamados a construir la “civilización del amor”,
como decía Pablo VI. Nuestra esperanza no debe llevarnos a la evasión.
CON FIDELIDAD
El texto evangélico pone en boca
de Jesús el anuncio de las guerras y las tribulaciones que nos esperan. Y,
sobre todo, la certeza de que seremos perseguidos y juzgados por causa de su
nombre. La experiencia nos asegura que ese vaticinio se ha cumplido y nos hace pensar
que se cumplirá siglo tras siglo. Pero Jesús concluye con dos frases de
aliento:
- “Ni un cabello de vuestra
cabeza perecerá”. La primera frase se refiere a Dios. Su providencia nos
acompañará a lo largo del camino. No seremos librados de la tribulacion pero se
nos promete la cercanía de Dios.
- “Con vuestra perseverancia
salvaréis vuestras almas”. La segunda frase se refiere a nosotros. Las
persecuciones pueden hacernos temblar. Pero no podemos renegar del Evangelio.
Sólo nos salvará la fidelidad al Dios fiel y providente.
Maestro bueno, todos los días
te imploramos: “Ven, Señor Jesús”. Que nuestra oración sea sincera. Que la
esperanza de tu venida nos ayude a vivir con fidelidad el gozo de la fe, el
testimonio de la esperanza y el compromiso del amor. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
domingo, 6 de noviembre de 2016
sábado, 5 de noviembre de 2016
LA VIDA PLENA
“Vale la pena morir a manos de
los hombres cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú en cambio no
resucitarás para la vida”. Un sincero acto de fe y una valiente profecía. Así
se expresa el cuarto de los hermanos macabeos, torturados y martirizados por
orden del rey Antíoco IV Epífanes (2Mac 7,14).
Con razón se ha dicho que
precisamente en aquel tiempo de persecución contra los creyentes se afianza la
creencia en la resurrección de los muertos. La gracia del martirio se apoya en
la gracia de la resurrección. Ante aquellos que dan la vida por él, Dios no
puede mostrarse menos generoso.
También puede referirse a la
resurrección el último verso del salmo responsorial: “Con mi apelación vengo a
tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante” (Sal 16,15). Esperamos
que el Padre celestial nos conceda amarle con fidelidad y tener la constancia
en Cristo, como desea san Pablo a los fieles de Tesalónica (2Tes 3,5).
LA PEREGRINACIÓN
Sin embargo, sabemos que en
tiempos de Jesús no todos creían en la resurrección de los muertos. Entre ellos
se encontraban los saduceos y los sacerdotes. Según el evangelio algunos se
acercaron a él y le contaron una leyenda que se apoyaba en la ley del levirato
(Dt 25,5) y en el recuerdo de Sarra, la que sería esposa de Tobías (Tob 3,8).
Si una mujer se había casado con
siete hombres, ¿de cuál sería esposa a la hora de la resurrección? Esa era la
pregunta. Jesús respondió recordando que los llamados por Dios a la vida eterna
y a la resurrección ya no se casan. Tras recordar este pasaje, el Papa Francisco
añade su propio comentario:
“Si miramos solo con ojo humano,
estamos predispuestos a decir que el camino del hombre va de la vida hacia la
muerte. Jesús le da un giro a esta perspectiva y afirma que nuestra
peregrinación va de la muerte a la vida: la vida plena. Nosotros estamos en
camino, en peregrinacion hacia la vida plena, y esa vida plena es la que
ilumina nuestro camino”.
DIOS DE VIVOS
Los saduceos habían citado un
texto de la Escritura. Y Jesús recurre a otro: el de la zarza que ardía sin
consumirse. En ella Moisés descubrió al Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob
(Ex 3,6). Los patriarcas continuaban vivos en la presencia del Dios que prometía
la liberación de su pueblo. Por eso, Jesús podía extraer una conclusión
esperanzada:
-“No es Dios de muertos, sino de
vivos”. Dios no ha renunciado a su poder creador ni a la misericordia que
derrama sobre sus hijos. Para él, todos son hijos de la resurrección. “El Dios
de los vivos no se rodea de muertos” (A. Stöger).
- “Para él todos están vivos”.
Esa es la revelación de Dios. Pero es también la interpelación para los
hombres. Hay vivientes a los que ignoramos. Los consideramos muertos. La fidelidad
de Dios a la vida es un ejemplo para nuestra sociedad.
Señor Jesús, te proclamamos
como Camino, Verdad y Vida. En medio de esta cultura de la muerte, nosotros
sabemos y confesamos que estamos llamados a vivir contigo en el amor y en la
gloria. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
miércoles, 2 de noviembre de 2016
DÍA DE LOS DIFUNTOS
El Cristo yacente de la Hermandad del Santo Entierro ha presidido el Altar Mayor con motivo de la Solemnidad de los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Ayer noche se celebró el besapies a la Sagrada Imagen.
martes, 1 de noviembre de 2016
BIENAVENTURADOS
Homilía para el día 1 de Noviembre de 2016. Solemnidad de Todos los Santos.
Nos descubren cómo es Dios y nos dicen que las personas que las viven se parecen a Él, por eso son bienaventurados. Ser santo es parecerse a Dios... casi nada.
- «Felices los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos» Dichosas las personas sencillas, las que no buscan aparentar y se muestran tal como son, sin doblez ni mentira; dichosas porque, la conciencia que tienen de sus limitaciones y errores las hace humildes y capaces de perdonar y de pedir perdón. Dichosas las personas sencillas que no prestan oídos a la cultura propagandística del mercado porque saben bien que el afán de riqueza y consumo no les va a hacer más felices, sino vacíos e insolidarios.
- «Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» Felices las personas que tienen un corazón grande, un corazón en el que siempre hay sitio para la gente y en él encuentran acogida y cariño; felices, porque no hay alegría mayor que hacer felices a los demás, especialmente a los que la vida no les sonrió; felices porque hacen posible, ya desde ahora, una sociedad con corazón; felices porque su misericordia les acerca al corazón de Dios. Felices, porque en esta salida hacia los otros, descubrirán que el amor de Dios es pura misericordia.
- «Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» Bienaventuradas las personas que son «buena gente», que no piensan mal y tampoco hablan mal de nadie. Bienaventuradas porque son tolerantes, comprenden y disculpan. Bienaventuradas porque, en lugar de criticar y maldecir las tinieblas, encienden una pequeña luz y, gracias a ella, la vida se ilumina. Bienaventurados los cristianos de corazón limpio, honestos, abiertos a la vida y a Dios, dispuestos a dejarse llevar por la novedad y la fuerza del evangelio, que todo lo transforma.
lunes, 31 de octubre de 2016
ASÍ FUE EL BESAMANOS A LA SOLEDAD
El pasado Domingo Ntra. Sra. de la Soledad estuvo expuesta en Solemne Besamanos traemos a nuestro blog varias oinstantaneas de la Señora presidiendo el altar mayor de nuestra Paroquia.
sábado, 29 de octubre de 2016
ZAQUEO Y JESÚS
Homilía para el domingo 30 de Noviembre de 2016. 31 del Tiempo Ordinario, C.
“Señor, tú te compadeces de
todos, porque todo lo puedes; cierras los ojos a los pecados de los hombres,
para que se arrepientan”. Con estas palabras del libro de la Sabiduría, que se
leen en la celebración de la Eucaristía de este domingo (Sab 11,23), se pregona
la misericordia de Dios con los pecadores.
El texto continúa recordando que
Dios ama a todos los seres y no odia nada de lo que ha hecho. Así que el perdón
corresponde a su providencia, que abarca todo lo que él ha creado. Al
corregirnos, Dios nos muestra su amor y nos revela la fuerza de su espíritu.
Oportunamente el salmo responsorial
nos recuerda que “el Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y
rico en piedad” (Sal 144,8).
Ni los recuerdos del pasado, ni
el miedo a un futuro impensable podrán hacernos “perder la cabeza”, como
advierte san Pablo a los cristianos de Tesalónica (2 Tes 2,2).
LA HOSPITALIDAD
El evangelio de Lucas, que tanta
importancia concede a los pobres y a los pecadores, nos ha presentado también a
algunos ricos insensatos. Hoy nos invita a presenciar el encuentro de Jesús con
Zaqueo (Lc 19,1-10). También él es un hombre rico. Y en cuanto publicano es
considerado pecador. Pero Zaqueo rompe todos los esquemas.
Zaqueo tiene curiosidad por conocer a
Jesús. Ese deseo lo lleva a salir al camino y a superar esa dificultad de ser
bajo de estatura. Como Dios buscó a Adán entre el follaje del paraíso, Jesús
descubre a Lázaro entre las ramas de un árbol.
Zaqueo desea conocer a Jesús, pero Jesús
desea hospedarse en la casa de aquel pecador. Un encuentro de deseos, que lleva
al publicano del “ver” al “acoger” con alegría. Si Zaqueo nos recuerda a Adán,
también nos recuerda la hospitalidad de Abrahán.
Zaqueo ha pasado una vida defraudando a los
demás, pero decide ahora compartir sus bienes con los pobres. Y se aplica a sí
mismo el castigo que David decretaba contra el malvado que se apropiaba de la
oveja de su vecino.
LA SALVACIÓN
Las palabras que Jesús pronuncia
ante el gesto de Zaqueo son un verdadero evangelio de la misericordia:
“Hoy ha sido la salvación de esta casa”. El
mismo evangelio ha presentado a otro publicano que bajó justificado del templo
(Lc 18,14). La salvación no viene por los ritos, sino por la misericordia que
el hombre recibe de Dios y por la misericordia que él mismo practica.
“También este es hijo de Abrahán”. No basta
con presumir de ser hijos de Abrahán según la sangre como pretendían los que
escuchaban al Bautista (Lc 3,8). Hay que llegar a ser hijos de Abrahán,
aceptando a Dios como Señor y practicando una hospitalidad generosa.
“El Hijo del hombre ha venido a buscar y
salvar lo que estaba perdido”. Jesús había dicho eso mismo, sentado a la mesa
del publicano Mateo o Leví, que había escuchado su invitación a seguirle (Lc
5,32). También el hijo pródigo se había perdido pero fue encontrado.
Señor Jesús, te damos gracias
porque te acercas a nosotros y nos das la oportunidad de acogerte al hospedar a
nuestros hermanos más despreciados y marginados. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
jueves, 27 de octubre de 2016
lunes, 24 de octubre de 2016
SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
Ayer domingo se comunicó en la Parroquia
que se abre el plazo para los interesados en recibir la formación para confirmarse
el año próximo.
Hasta el día 6 de Noviembre podrán apuntarse en la sacristia de la Iglesia,
en horario anterior y posterior a la misa. Se ha fijado un máximo de 60 personas.
domingo, 23 de octubre de 2016
LOS MÉRITOS Y LA MISERIA
Homilía para el Domingo 23 de Octubre de 2016. 30 del Tiempo Ordinario, C.
“El Señor es un Dios justo que no
puede ser parcial”. Así comienza el texto del libro del Eclesiástico, que se
lee en la celebración de la Eucaristía de este domingo (Eclo 35,12). Con
frecuencia la Biblia nos presenta a Dios por contraposición con las actitudes
humanas que vemos a nuestro alrededor. Así pues, Dios no es parcial como
nosotros.
Su imparcialidad se manifiesta
sobre todo en la escucha. Dios presta atención a las súplicas de los marginados
y oprimidos, de los pobres y los enfermos. Hermosamente se nos dice que “los
gritos del pobre atraviesan las nubes”.
Con razón, el salmo 33 nos invita
a repetir como estribillo un eco de nuestra experiencia histórica o, más bien,
el testimonio de nuestra fe: “Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha”.
San Pablo sabe que, aunque los hombres abandonen al apóstol, el Señor seguirá
librándolo de todo mal (2 Tim 4,18).
ORGULLO Y HUMILDAD
Sabemos que el evangelio de Lucas
insiste con frecuencia en la grandeza, la belleza y la necesidad de la oración.
El texto que se proclama este domingo se refiere tanto a la oración de los
hombres cuanto a la escucha con que Dios la acoge o la rechaza (Lc 18,9-14).
Hay que orar con humildad. Jesús
expone esta idea con una parábola en la que, una vez más, se contraponen dos
personajes y dos actitudes. Ambos acuden al templo. Ambos hacen oración. Pero
¡qué diferencia entre uno y otro!
- En primer lugar, aparece un
fariseo. Presenta a Dios sus méritos. Cumple fielmente la Ley y va más allá de
lo prescrito. Da gracias a Dios, pero piensa que Dios tiene que estarle
agradecido a él. Y su orgullo ante Dios lo lleva a despreciar a los hijos de
Dios. Él se ve a sí mismo como el modelo de la santidad. A todos los demás los
considera como pecadores.
- En contraste, aparece un
publicano, un cobrador de impuestos. Solo puede presentar su miseria ante Dios.
No puede contar con méritos propios. Él se percibe a sí mismo como un pecador.
Es despreciado por los hombres, así que solo puede contar con la misericordia
de Dios. Su humildad es asombrosa.
LA SUBIDA Y LA BAJADA
La subida a la casa de la oración
une a dos creyentes. Su oración refleja la imagen que ambos tienen de Dios y de
sí mismos. Dios no puede escuchar a los dos del mismo modo. Así que la bajada
del templo revela su silueta humana y religiosa. Así lo dice Jesús:
- “El publicano bajó a su casa
justificado y el fariseo no”. Dios es el único Justo. Es compasivo y
misericordioso. Así que solo puede participar de su “justicia” y santidad quien
está dispuesto a reconocerlo a él como la fuente de la gracia.
- “El que se enaltece será
humillado y el que se humilla será enaltecido”. Esta idea responde a la
experiencia humana. Ya se reflejaba en los Proverbios. Pero el seguidor del
Mesías Jesús sabe que en él se ha hecho evidente ese cambio.
Padre de los Cielos, tú conoces
nuestras obras y también nuestras intenciones. Sabemos que no podemos atribuirnos
mérito alguno en tu presencia. Perdona nuestra arrogancia y ayúdanos a
presentarnos ante tí con la desnuda verdad de nuestra vida. Por Jesucristo
nuestro Señor, que se ha humillado hasta morir en una cruz. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
domingo, 16 de octubre de 2016
GRITAR DÍA Y NOCHE

Homilía para el domingo 16 de Octubre de 2016. 29 del Tiempo Ordinario, C.
“Mientras Moisés tenía en alto las manos vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec… Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado”. Este recuerdo legendario de la oración de Moisés constituye el punto central de la primera lectura en la celebración de la Eucaristía de este domingo (Ex 17,8-13).
El texto nos sugiere que la victoria de Josué, alla en el valle, se debe a la oración de Moisés, allá en el monte. Pero la oración de Moisés no sería posible sin el apoyo de Aarón y de Jur. Detrás de los fuertes, que piensan y proyectan, predican y construyen, está la oración silenciosa y cansada de los débiles. La oración es un esfuerzo comunitario.
Pero la predicación y la acción han de encontrar su fuente en la Palabra de Dios. La Sagrada Escritura nos da la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. San Pablo lo sabe por experiencia y puede recordarlo a su discípulo Timoteo (2 Tim 3,15).
ORACIÓN Y CONFIANZA
También el evangelio nos habla de la oración. Hay que orar sin desanimarse. Esa es la idea que encabeza el texto evangélico que hoy se proclama (Lc 18,1-8). Para apoyar esa idea Jesús cuenta una parábola en la que se contraponen dos personajes y dos actitudes.
- Por una parte, aparece un juez inicuo. Ni teme a Dios ni le importan los hombres. Esa conexión es tan impactante como actual. La indiferencia ante lo divino se refleja casi siempre en el desprecio de lo humano.
- Por otra parte, aparece una viuda que le reclama que le haga justicia frente a un adversario, que no deja de burlarse de ella. Al juez no le mueve su compromiso con la justicia, sino únicamente la insistencia y la perseverancia de la mujer.
- La parábola da un salto para expresar la relación del hombre con Dios. Este juez corrupto termina por hacer el bien, aunque sea tan solo por egoísmo. Pero Dios es justo y nos hará justicia si le gritamos día y noche. La oración requiere esfuerzo y confianza.
FE Y ORACIÓN
Terminada la parábola, nos encontramos de pronto con una frase de Jesús que parece fuera de lugar: “Cuando venga el Hijo del hombre encontrará esta fe en la tierra?” ¿Qué nos dicen estas palabras tan inquietantes?
- En primer lugar, el cristiano no puede olvidar la invitación a vivir esperando la venida del Señor. En la Eucaristía le decimos: “Ven, Señor Jesús” ¿Lo decimos de verdad?
- Además, la oración no puede separarse de la fe. Muchos nos piden oraciones. Pero ¿se atreven ellos a orar? Ora quien tiene fe. Y tiene fe quien se mantiene en la oración.
- Pero hay algo más. Muchas personas se preguntan y nos preguntan todos los días dónde está Dios. Pero Jesús se pregunta y nos pregunta dónde está nuestra fe. ¿Sabremos responderle?
Señor Jesús, tú sabes que somos débiles e inconstantes. En nuestra oración solemos presentarte nuestras necesidades y las de nuestros hermanos. Hoy te pedimos solamente que nunca desfallezca nuestra fe. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
miércoles, 12 de octubre de 2016
EL PILAR EN NUESTRA PARROQUIA
A las 8'30 de la tarde de hoy 12 de Octubre de 2016, ha tenido lugar la Santa Misa en Honor de la Virgen del Pilar: Patrona de la Hispanidad y de la Guardia Civil.
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