jueves, 9 de noviembre de 2017

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En 2011 la Parroquia inició esta aventura, se incorporó a las nuevas tecnologías con este sencillo blog cuya única misión es la de informar de los actos más relevantes que se llevan a cabo. También nos trae el Evangelio de cada domingo, las actividades de los grupos de catequesis de comunión, post-comunión, confirmación, grupos parroquiales, hermandades y cofradías, y todos los que conforman nuestra Parroquia.

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sábado, 4 de noviembre de 2017

HUMILDAD Y SERVICIO


Reflexión homilética para el Domingo 5 de Noviembre de 2017. 31 del Tiempo Ordinario, A.

“Esto es lo que os mando, sacerdotes: Si no escucháis y no ponéis todo vuestro corazón en glorificar mi nombre, dice el Señor del universo, os enviaré la maldición y maldeciré vuestra bendición”. Es tremendo este oráculo divino que transmite Malaquías (Mal 2,1-2). Dios está dispuesto a maldecir los bienes que habían sido distribuidos a los levitas.

Pero no es una condena injusta. El Señor se queja con razón, porque los sacerdotes habían hecho que muchas personas tropezaran en la Ley de Moisés. Su boca no había proclamado el camino recto. Y habían sido parciales en la aplicación de las normas legales.

El texto se cierra con un lamento del profeta, que es aplicable a todos los creyentes de todos los tiempos y lugares: “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos creó el mismo Dios? ¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros, profanando la alianza de nuestros padres?” (Mal 2,10).

A esas quejas respondemos humildemente en el salmo responsorial, cantando: “Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros” (Sal 130,1). De esa humildad nos da ejemplo el apóstol Pablo en su primera carta a los fieles de Tesalónica, al confesar: “Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos” (1Tes 2,7).

TRES FALTAS

En la primera parte del evangelio que hoy se proclama, Jesús advierte a la gente de las graves faltas de los letrados y de los fariseos (Mt 23,1-7).

Su primer pecado es la incoherencia. ”No hacen lo que dicen”. Repiten una y otra vez las enseñanzas de la Ley de Moisés pero no viven de acuerdo con lo que enseñan. Conocen la letra de la Ley pero no han asimilado su espíritu.

El segundo pecado es la indiferencia. Ignoran los fardos pesados que cargan sobre los hombros de los demás y no mueven ni un dedo para ayudarles. No han aprendido la importancia de la compasión y no imitan la misericordia de Dios.

El tercer pecado es la vanidad. “Todo lo que hacen es para que los vea la gente”. Hasta su oración la han convertido en un espectáculo para atraer la atención. Les gusta recibir honores. Y ese es el único motivo que los mueve.

TRES CONSEJOS

En la segunda parte de este texto evangélico, Jesús se dirige a sus propios discípulos con tres advertencias importantes (Mt 23,8-12).

Por dos veces les dice que ninguno de ellos se haga llamar Rabbí, es decir maestro u orientador de la vida moral, pues su maestro es uno solo y todos ellos han de reconocerse como hermanos entre sí (Mt 23,8.10).

Les pide, además, que a nadie de la tierra llamen Abbá, es decir padre, porque uno solo es su Padre, el del cielo (Mt 23,9). Es evidente que de nuevo Jesús quiere subrayar la fraternidad que une y ha de unir a todos los suyos.

Finalmente repite lo que ya había enseñado a sus discípulos, a propósito de las pretensiones de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que deseaban puestos importantes en su Reino: “El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,11; 20,26).

Señor Jesús, reconocemos nuestros pecados que escandalizan a nuestros hermanos. Que tu Espíritu nos ayude a ser siempre humildes y servidores de los demás, puesto que todos nosotros somos hijos del mismo Padre celestial. Amén.

D. José-Román Flecha Andrés

jueves, 2 de noviembre de 2017

martes, 31 de octubre de 2017

LIBRES Y FELICES


Reflexión Homilética para el 1 de Noviembre de  2017. Solemnidad de Todos los Santos.

“Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos”. Nos fascina esa visión del libro del Apocalipsis que se proclama en la primera lectura de esta solemnidad de todos los Santos (Ap 7,2-14).

El texto nos presenta una impresionante multitud de mártires que han ganado con su sangre la palma del triunfo. Ellos son los que forman ese gran coro de los que aclaman y cantan: “La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.

Paradójicamente, se nos dice que los mártires “han blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero”. Se han negado a adorar a los ídolos que cada día se presentan ante nosotros exigiendo nuestra adoración. Así que los santos son lo mejor de esta tierra. Son los que han entendido como nadie la libertad de adorar al único que merece nuestra adoración.

LA CLAVE DE LA LIBERTAD

En estos días, por todas partes se exalta el ideal del ser humano, la grandeza y los derechos de la persona. Pero las opiniones se dividen cuando se trata de señalar qué es el hombre y cuáles son las notas que lo definen. En qué consiste su dignidad.

Unos afirman que todos los hombres son libres pero olvidan que han de ser también solidarios entre sí. Otros afirman que todos los seres humanos son iguales, pero inmediatamente arremeten con fuerza contra los que no se identifican con ellos.

En el evangelio de este día leemos una vez más el texto que recoge las bienaventuranzas que el evangelio de Mateo incluye en el Sermón de la Montaña (Mt 5,1-12). Según algunos, en este texto se proclama de forma escandalosa una ética de esclavos. No es cierto. Al contrario. En esta proclamación está la clave de la libertad.

Jesús es la Palabra de Dios y también la imagen definitiva y perfecta del ser humano. Las bienaventuranzas que él proclamó nos revelan la verdad última del hombre. Nos dicen qué significa ser humano en plenitud. Nos recuerdan los valores profundos que hacen que nuestra existencia sea humana y humanizadora.

CAMINOS DE FELICIDAD

Muchas imágenes del ser humano son engañosas. En las bienaventuranzas Jesús nos dice qué significa ser persona. Y nos indica en qué consiste la felicidad:

La felicidad no está en acaparar bienes, sino en compartirlos con los demás.
La felicidad no está en la violencia, sino en la humildad y la mansedumbre.
La felicidad no está en el desdén hacia los afligidos, sino en la compasión.
La felicidad no está en la instalación, sino en la búsqueda del bien y la justicia.
La felicidad no está en la indiferencia ante los otros, sino en la misericordia.
La felicidad no está en la mentira, sino en la limpieza del corazón.
La felicidad no está en promover el conflicto, sino en la lucha por la concordia
La felicidad no está en la apostasía, sino en la fidelidad a la fe y al amor.

Señor Jesús, nosotros proclamamos que solo tú eres Santo. Que tu ejemplo y tu palabra nos ayuden a seguirte por el camino que han seguido todos los santos que en el mundo han sido. Tú que vives y reinas y nos esperas por los siglos de los siglos. Amén
D. José-Román Flecha Andrés

sábado, 28 de octubre de 2017

DOS MANDAMIENTOS


Reflexión homilética para el Domingo 29 de Octubre de 2017. 30 del Tiempo Ordinario. A.
       
“No oprimirás ni vejarás al forastero porque forasteros fuisteis vosotros en Egipto” (Éx 22,20). Con frecuencia los mandamientos se expresan en forma negativa. Pero tras ella se manifiesta un valor positivo y una virtud. Este mandamiento bíblico esconde y exige el respeto a un derecho de la persona. En este caso el derecho a la hospitalidad.

Por desgracia, estamos viendo que muchas veces los más opuestos al derecho de inmigración a sus países son hijos de inmigrantes. Tratan de impedir a los demás que alcancen el sueño que a sus padres los llevó a esperar y conseguir un modo de sobrevivir o de mejorar su forma de vida.

El salmo responsorial nos invita a cantar una hermosa profesión de fe: “Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza, Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador” (Sal 17,2-3). Según san Pablo, ese amor a Dios nos exige abandonar los ídolos que nos buscamos cada día (Tes 1,9).

LA LEY

En el evangelio que hoy se proclama los protagonistas son de nuevo los fariseos (Mt 22,34-40). Uno de ellos se acerca a Jesús, lo reconoce como Maestro y le dirige una pregunta muy concreta, que  era objeto de discusión entre las diversas escuelas.

• “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?” Es interesante ver que los fariseos en varias ocasiones reconocen a Jesús como Maestro. Ya sabemos que, según Pablo, Cristo y su mensaje solo significaban necedad para los paganos que buscaban sabiduría (1 Cor 1,22). Seguramente, esa observación sigue siendo válida.

• “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?” Es necesario preguntarlo. Una larga tradición positivista nos ha hecho pensar que es la ley pública la que crea los valores morales y las virtudes. El hebreo sabe que es el proyecto de Dios el que nos ha indicado una ley que nos lleva a la felicidad personal y a la armonía social.

También hoy, entre tantas voces que proclaman nuevos valores y nuevos derechos, es necesario preguntarse cuál es la voluntad de Dios sobre nosotros.

EL IDEAL

El fariseo del relato evangélico pregunta por el mandamiento principal y Jesús le responde evocando dos mandatos que se encontraban ya en su misma tradición:

• “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”.  Este precepto, tomado del libro del Deuteronomio (Dt 6,5) revela nuestra sed más profunda. Dedicar el amor y la vida a Dios responde a ese deseo que mantiene inquieto al corazón de toda persona, como escribía san Agustín.

• “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Esa regla de oro estaba ya en el Levítico (Lv 19,18). Según santa Teresa, no cuesta tanto amar a Dios, al que no vemos, como amar al prójimo, que nos parece incómodo y molesto, orgulloso o despreciable.  Pero es una incongruencia decir que amamos a Dios, mientras despreciamos a sus hijos.

Señor Jesús, también nosotros te reconocemos como nuestro Maestro. Queremos aceptar tu enseñanza sobre el amor a Dios y el amor a nuestros hermanos.  Que ni uno ni otro queden en solas palabras.  Ayúdanos a vivir y testimoniar ese ideal del amor, sobre todo en los momentos de crisis y conflictos personales y sociales. Amén.

D- José-Román Flecha Andrés
                                                     

jueves, 26 de octubre de 2017

TRASLADO DEL NAZARENO A LA PARROQUIA


Este sábado a las 5'30 arrancan los actos del 75 Aniversario de la hechura de Ntro. Padre Jesús  Nazareno. El Señor será trasladado a la Parroquia para celebrar un quinario durante la semana siguiente.

“¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN? ”

Reflexión Evangelio del Domingo 13 de Septiembre de 2026. 24º del Tiempo Ordinario. El perdón nace de la memoria. El Sirácida no empieza dic...