Hoy sábado tendrá lugar la Eucaristía de despedida de Ntra. Sra. de la Estrella con motivo del "Regina Mater" en Córdoba. Será a las 9 de la noche en la Ermita. Intervendrá el Coro Infantil "Semilla Rociera". La imagen será trasladada a la Real Colegiata de San Hipólito, donde comenzará el próximo lunes el Quinario.
sábado, 20 de junio de 2015
sábado, 13 de junio de 2015
ÁRBOLES Y AVES

Homilía para el Domingo 14 de Junio de 2015. 2º del
tiempo ordinario, B.
“Arrancaré una rama del alto cedro y la
plantaré…Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla
los árboles altos y ensalza los árboles humildes, seca los árboles lozanos y
hace florecer los árboles secos”. Con un lenguaje alegórico, este texto del
profeta Ezequiel describe algunos rasgos del proceder de Dios (Ez 17,22-24).
En primer lugar, el profeta
subraya la iniciativa de Dios. Él es quien elige los pueblos, los eleva o los
deja de lado, como hace el labrador con los esquejes de los árboles que decide
trasplantar de un terreno a otro.
En el texto se repite dos veces
la palabra “arrancaré” y tres veces la palabra “plantaré”. Con estas promesas
se deja entrever la voluntad de Dios y su iniciativa sobre la historia de las
personas y de los pueblos
La lección queda aclarada al
final: “Yo soy el Señor… Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré”. Evidentemente,
no tiene sentido la altanería humana. Una enfermedad, una catástrofe natural o
unas elecciones políticas pueden cambiar la vida de una persona o la de un
pueblo.
LA ESPERANZA EN PARÁBOLAS
Hoy escuchamos dos parábolas que solo se
encuentran en el evangelio de Marcos (Mc 4, 26-34). Con las dos trata Jesús de
exponer el misterio del Reino de Dios. Su lenguaje y las imágenes que emplea
podían llegar perfectamente a la mente de los oyentes del Maestro.
En la primera el reino de Dios se
compara con un hombre que echa la simiente en la tierra y se aleja del campo,
mientras que la semilla va creciendo por sí sola, sin que él sepa cómo. Es
claro que nuestra evangelización y testimonio puede llevar el Reino de Dios a
un lugar o a una cultura. Pero no depende de nosotros que eche raíces y
prospere.
En la segunda parábola se
menciona la semilla de la mostaza. Es tan pequeña como la punta de un alfiler.
Pero crece hasta convertirse en un árbol. Así es el Reino de Dios. Los que sólo
piensan en grande, nunca sospecharían que una iniciativa de evangelización,
aparentemente insignificante, puede llegar a dejar un rastro importante en el
mundo.
La primera parábola nos invita a
vivir en humildad, porque el Reino de Dios crece aunque nosotros nos quedemos
dormidos. La segunda parábola nos anima a vivir en la esperanza, puesto que el
Reino de Dios tiene una fuerza que no podemos sospechar.
LAS AVES Y SUS NIDOS
Así pues, las dos parábolas
contienen una crítica de las dos tentaciones habituales contra la esperanza: la
presunción de quienes se atribuyen todos los méritos de la evangelización, y la
desesperanza de quienes desconfían de la fuerza del Evangelio. En el fondo,
ambos creen en sí mismos más que en el poder de la Palabra de Dios.
Pero hay un detalle común que se
encuentra tanto en la profecía de Ezequiel como en la catequesis de Jesús: la
alusión a los pájaros y a los nidos. Las aves del cielo pueden llegar a anidar
tanto entre las altas ramas del cedro como entre las ramas de un árbol más
modesto como es el de la mostaza. Los pájaros viven y cantan en los árboles,
sea el que sea su tamaño.
Así pues, el resultado de la
evangelización no depende solamente de la vigilancia del sembrador, ni del
tamaño o la aparente importancia de su iniciativa, ni de la altura o la
calificación social del desarrollo que alcance según la apreciación habitual.
Evidentemente, “lo esencial es invisible para los ojos”. Todo es gracia.
Padre celestial, mira compasivo
nuestra voluntad de colaborar en la llegada de tu Reino, líbranos del orgullo y
también del desaliento, para que en todo se vea la fuerza de tu gracia. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
viernes, 12 de junio de 2015
EN VOS CONFIO

-Corazón de Jesús,
Hijo del Eterno Padre,
-Corazón de Jesús,
formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
-Corazón de Jesús,
unido sustancialmente al Verbo de Dios,
-Corazón de Jesús, de
infinita majestad,
-Corazón de Jesús,
templo santo de Dios,
-Corazón de Jesús,
tabernáculo del Altísimo,
-Corazón de Jesús,
casa de Dios y puerta del cielo,
-Corazón de Jesús,
horno ardiente de caridad,
-Corazón de Jesús,
santuario de la justicia y del amor,
-Corazón de Jesús,
lleno de bondad y de amor,
-Corazón de Jesús,
abismo de todas las virtudes,
-Corazón de Jesús,
digno de toda alabanza,
-Corazón de Jesús,
Rey y centro de todos los corazones,
-Corazón de Jesús, en
quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
-Corazón de Jesús, en
quien reside toda la plenitud de la divinidad,
-Corazón de Jesús, en
quien el Padre se complace,
-Corazón de Jesús, de
cuya plenitud todos hemos recibido,
-Corazón de Jesús,
deseado de los eternos collados,
-Corazón de Jesús,
paciente y lleno de misericordia,
-Corazón de Jesús,
generoso para todos los que te invocan,
-Corazón de Jesús,
fuente de vida y santidad,
-Corazón de Jesús,
propiciación por nuestros pecados,
-Corazón de Jesús,
colmado de oprobios,
-Corazón de Jesús,
triturado por nuestros pecados,
-Corazón de Jesús,
hecho obediente hasta la muerte,
-Corazón de Jesús,
traspasado por una lanza,
-Corazón de Jesús,
fuente de todo consuelo,
-Corazón de Jesús,
vida y resurrección nuestra,
-Corazón de Jesús,
paz y reconciliación nuestra,
-Corazón de Jesús,
víctima por los pecadores,
-Corazón de Jesús,
salvación de los que en ti esperan,
-Corazón de Jesús,
esperanza de los que en ti mueren,
-Corazón de Jesús,
delicia de todos los santos.
martes, 9 de junio de 2015
PROCESIÓN EXTRAORDINARIA DEL 75 ANIVERSARIO DE LA MAGDALENA
Función Religiosa Conmemorativa del 75 Aniversario
7'30 de la tarde. Parroquia de la Inmaculada Concepción
Interviene: Coral Polifónica Ntra. Sra. de la Estrella de Villa del Río.
Procesión Extraordinaria Conmemorativa del 75 Aniversario de la Refundación de la Hdad.
8'30 de la tarde. Parroquia de la Inmaculada Concepción
Interviene: AMC. Puente Romano de Villa del Río.
lunes, 8 de junio de 2015
¡SEA POR SIEMPRE BENDITO Y ALABADO!
Altar de la Hermandad de la Humildad
Altar y alfombra de la Hermandad del Nazareno
Altar de la Hermandad de la Magdalena
Altar y alfombra de la Hermandad de la Paz y Esperanza
Altares Particulares
Momentos de la Procesión del Santísimo en la Custodia de Damián de Castro
sábado, 6 de junio de 2015
CORPUS CHRISTI
Homilía del Domingo 7 de Junio de 2015. Festividad del Corpus Christi
En la Última Cena, Jesús dona su
Cuerpo y su Sangre mediante el pan y el vino, para dejarnos el memorial de su
sacrificio de amor infinito. Con este “viático” lleno de gracia, los discípulos
tienen todo lo necesario para su camino a lo largo de la historia, para hacer
extensivo a todos el Reino de Dios. Luz y fuerza será para ellos el don que
Jesús ha hecho de sí mismo, inmolándose voluntariamente sobre la cruz. Y este
Pan de vida ¡ha llegado hasta nosotros!
Ante esta realidad el estupor de
la Iglesia no cesa jamás. Una maravilla que alimenta siempre la contemplación,
la adoración, la memoria. Nos lo demuestra un texto muy bello de la Liturgia de
hoy, el Responsorio de la segunda lectura del Oficio de las Lecturas, que dice
así: “Reconozcan en este pan, a aquél que fue crucificado; en el cáliz, la
sangre brotada de su costado. Tomen y coman el cuerpo de Cristo, beban su
sangre: porque ahora son miembros de Cristo. Para no disgregarse, coman este
vínculo de comunión; para no despreciarse, beban el precio de su rescate”.
Nos preguntamos: ¿qué significa,
hoy, disgregarse y disolverse? Nosotros nos disgregamos cuando no somos dóciles
a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando
competimos por ocupar los primeros lugares, cuando no encontramos el valor para
testimoniar la caridad, cuando no somos capaces de ofrecer esperanza.
La Eucaristía nos permite el no
disgregarnos, porque es vínculo de comunión, y cumplimiento de la Alianza,
señal viva del amor de Cristo que se ha humillado y anonadado para que
permanezcamos unidos. Participando a la Eucaristía y nutriéndonos de ella,
estamos incluidos en un camino que no admite divisiones. El Cristo presente en
medio a nosotros, en la señal del pan y del vino, exige que la fuerza del amor supere
toda laceración, y al mismo tiempo que se convierta en comunión, también con el
más pobre, apoyo para el débil, atención fraterna con los que fatigan en el
llevar el peso de la vida cotidiana. Están en peligro de perder la fe.
Y ¿qué significa hoy para
nosotros “disolverse”, o sea diluir nuestra dignidad cristiana? Significa
dejarse corroer por las idolatrías de nuestro tiempo: el aparecer, el consumir,
el yo al centro de todo; pero también el ser competitivos, la arrogancia como
actitud vencedora, el no tener jamás que admitir el haberse equivocado o el
tener necesidades. Todo esto nos disuelve, nos vuelve cristianos mediocres,
tibios, insípidos, paganos.
Jesús ha derramado su Sangre como
precio y como baño sagrado que nos lava, para que fuéramos purificados de todos
los pecados: para no disolvernos, mirándolo, saciándonos de su fuente, para ser
preservados del riesgo de la corrupción. Y entonces experimentaremos la gracia
de una transformación: nosotros siempre seguiremos siendo pobres pecadores, pero
la Sangre de Cristo nos librará de nuestros pecados y nos restituirá nuestra
dignidad. Nos liberará de la corrupción. Sin mérito nuestro, con sincera
humildad, podremos llevar a los hermanos el amor de nuestro Señor y Salvador.
Seremos sus ojos que van en busca de Zaqueo y de la Magdalena; seremos su mano
que socorre a los enfermos del cuerpo y del espíritu; seremos su corazón que
ama a los necesitados de reconciliación, de misericordia y de comprensión.
De esta manera la Eucaristía
actualiza la Alianza que nos santifica, nos purifica y nos une en comunión
admirable con Dios. Así aprendemos que la Eucaristía no es un premio para los
buenos, sino la fuerza para los débiles, para los pecadores, es el perdón, el
viático que nos ayuda a andar, a caminar”.
Hoy, fiesta del Cuerpo y la
Sangre de Cristo, tenemos la alegría no solamente de celebrar este misterio,
sino también de alabarlo y cantarlo por las calles de nuestra ciudad. Que la
procesión que realizaremos al final de la Misa, pueda expresar nuestro reconocimiento
por todo el camino que Dios nos ha hecho recorrer a través del desierto de
nuestras miserias, para hacernos salir de la condición servil, nutriéndonos de
su Amor mediante el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.
Dentro de poco, mientras caminaremos
a largo de la calles, sintámonos en comunión con tantos de nuestros hermanos y
hermanas que no tienen la libertad para expresar su fe en el Señor Jesús.
Sintámonos unidos a ellos: cantemos con ellos, alabemos con ellos, adoremos con
ellos. Y veneremos en nuestro corazón a aquellos hermanos y hermanas a los que
ha sido requerido el sacrificio de la vida por fidelidad a Cristo: que su
sangre, unida a aquella del Señor, sea prenda de paz y de reconciliación para
el mundo entero. Y no olvidemos: para no disgregarnos, coman este vínculo de
comunión, para no disolverse beban el precio de su rescate.
PAPA FRANCISCO
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