martes, 29 de diciembre de 2015
lunes, 28 de diciembre de 2015
UN BELÉN PARA VISITAR
Imágenes del Belén de la Parroquia. Navidad 2015.
Fotografías de Juan Antonio Muñoz y Francisco Centella.
sábado, 26 de diciembre de 2015
FAMILIA Y MISERICORDIA
Homilía Festividad de la Sagrada Familia. Domingo 27 de Diciembre de 2015. C.
Este año ha estado marcado por la celebración del Sínodo de Obispos sobre la Familia y por el inicio del Año Santo de la Misericordia. Han sido dos grandes eventos en la vida de la Iglesia. Pero no pueden quedar en eso. Seguramente los dos acontecimientos tienen algo que decir a nuestras familias cristianas.
El Sínodo ha analizado la situación de la familia en el mundo de hoy, en el que se entrecruzan tantas ideas diversas sobre el amor y la fidelidad conyugal, sobre el matrimonio y el servicio a la vida. Ha sido una ocasión para preguntarnos cómo vivimos en familia. Y cómo anunciamos los valores de la familia cristiana.
El Año Santo de la Misericordia nos invita a implorar el perdón de Dios y a reconocer las misericordias de que ha inundado nuestra vida. Y nos invita también a impartir generosamente el perdón que recibimos de él y a practicar con asiduidad las obras de misericordia. También en estos dos aspectos, la familia ha de examinar su ser y su misión.
BÚSQUEDA Y ENCUENTRO
Conocemos bien el texto evangélico que se proclama en esta fiesta (Lc 2, 48-52). El episodio del Niño perdido y hallado en el templo no es un relato sobre la travesura de un adolescente. Menos aún es la noticia de un matrimonio que se desentiende de su hijo durante unos días.
Este relato es un anticipo de la pasión y muerte de Jesús, perdido y secuestrado por las autoridades del templo y encontrado al tercer día gracias a la intervención del Padre celestial. Es una meditación en la que sobresalen dos preguntas de Jesús.
“¿Por qué me buscabais? La categoría de la “búsqueda” es muy importante en la Biblia. También a nosotros se nos dirige esa pregunta de Jesús. ¿Sabemos en realidad por qué le buscamos? ¿No estaremos buscándonos a nosotros mismos?
“¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” También esa pregunta nos interpela. ¿Sabemos en realidad dónde tiene que estar Jesús? ¿No lo situamos con frecuencia en el terreno de nuestros propios intereses?
ESPACIO PARA LA MISERICORDIA
La fiesta de la Sagrada Familia puede pasar inadvertida en medio de los festejos de la Navidad. Son muchas las cosas que atraen y ocupan nuestra atención. En este año jubilar de la misericordia, la fiesta de la Sagrada Familia debería tener para nosotros un carácter muy especial.
• La familia es una escuela donde se escucha con atención y se proclama con decisión y alegría la palabra de la misericordia.
• La familia es, además. un santuario donde se invoca en oración ese don y se celebra esa gracia del perdón.
• La familia es, finalmente, un taller en el que se trata de poner en práctica esa tarea y esa responsabilidad de la compasión.
Señor Jesús, tú conoces bien las esperanzas y los fracasos de nuestras familias. En este día te pedimos ardientemente por nuestras familias humanas. Que en ellas todos puedan ir creciendo, como tú, en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
domingo, 20 de diciembre de 2015
EL GRITO DE ISABEL

Homilía para el Domingo 20 de Diciembre de 2015. 4º de Adviento, C.
“Belén de Efrata,
pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel” Así comienza
la primera lectura que se lee en la misa de este cuarto domingo de Adviento (Mi
5,2). Seguramente el profeta Miqueas recuerda la elección de David por parte del
profeta Samuel. En aquella pequeña aldea había ungido a aquel joven como futuro
rey de Israel.
La pequeñez del lugar de origen marcaba un fuerte contraste
con la grandeza del reino que se vislumbraba en el futuro. Así que la
observación de la pequeñez de Belén resonaba en la memoria como una parábola y
una profecía. Evidentemente, Dios tiene su predilección por lo que parece
insignificante a los ojos de los hombres.
También hoy, son los gestos de los más humildes y de los más
pequeños los que nos ayudan a abrir los ojos para descubrir las señales de
Dios. Las palabras de los más pequeños y marginados nos llevan con frecuencia a
descubrir la verdad y la actualidad del Evangelio.
EL SALUDO Y LA ALEGRÍA
En el evangelio de Lucas que se proclama en este cuarto
domingo de Adviento (Lc 1, 39-45) aparecen dos mujeres. Las dos están esperando
un hijo, cuyo nacimiento parecía totalmente imposible. Dios nos sorprende al
elegir la pequeñez de Belén. Pero más nos sorprende por el modo como viene el
Mesías a nuestro mundo.
En el relato se repiten por tres veces las palabras que se
refieren al saludo entre María e Isabel. El saludo es siempre signo de un
encuentro humano. Es una señal de cortesía. Pero es también manifestación de la
buena voluntad. Implica la mutua acogida. Y el intercambio de buenos deseos. De
una buena noticia.
Por otra parte, el saludo de María a Isabel suscita la
alegría del niño, que salta de gozo en el vientre de su pariente Isabel. María
es modelo de evangelización. Lleva consigo una buena noticia. En realidad su
sola presencia es ya portadora de un buen mensaje. Y de un buen Mensajero.
BENDICIÓN Y DICHA
Isabel acoge y saluda a María con un grito de alegría. Y le
dirige dos palabras típicas de la fe que ha heredado de su pueblo y que se está
convirtiendo en vida en su propia vida.
“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu
vientre!” María y su hijo son depositarios de las bendiciones del Altísimo.
Pero esa bendición no es un privilegio para ser guardado con celo. Tanto el
Hijo como la Madre habrán de ser fuente de bendición para generaciones enteras
de creyentes.
“Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el
Señor se cumplirá”. A María se dirige la primera bienaventuranza del Evangelio.
Efectivamente, ella es feliz no sólo por su maternidad, sino por su fe. Como
dice san Agustín, “la Palabra de Dios se hizo vida en su vientre porque antes
se había hecho verdad en su mente”.
Padre celestial, en el encuentro de María e Isabel se hace
visible tu misericordia compasiva y tu encuentro con nuestra humanidad. Que
nuestra fe acoja tu presencia en este mundo y nos dé fuerza para reconocerla y
anunciarla con alegría. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
jueves, 17 de diciembre de 2015
DÍA DE LA ESPERANZA
FESTIVIDAD
DE NTRA. MADRE Y SRA. DE LA PAZ Y ESPERANZA
Solemne Eucaristía y Devoto Besamanos
Domingo 20 de Diciembre de 2015. 7'30 de la tarde. Iglesia de la Inmaculada Concepción
Intervendrá: Coro Paz y Esperanza de Villa del Río.
lunes, 7 de diciembre de 2015
SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

8 de Diciembre de 2015. Inmaculada Concepción de Santa
María Virgen.
DONDE LA GRACIA ESTÁ
“Reina y Madre, Virgen pura, que
sol y cielo pisáis, a vos sola no alcanzó la triste herencia de Adán. ¿Cómo en
vos, Reina de todos, si llena de gracia estáis, pudo caber igual parte de la
culpa original? De toda mancha estáis libre: ¿y quién pudo imaginar que vino a
faltar la gracia en donde la gracia está?” Es hermoso este romance de Francisco
de Borja (1577-1658) que recitamos en la fiesta de la Inmaculada Concepción de
Santa María Virgen.
En el tiempo del Adviento, la
fiesta de la Concepción Inmaculada de María nos alienta en el camino de la
esperanza. Somos conscientes de nuestros errores y pecados. A pesar de ellos,
Dios ha querido ofrecer a la humanidad un horizonte de perdón y de
misericordia, de gracia y de belleza.
Esta fiesta de María nos lleva a
celebrar esta nueva creación. Nuestra oración de hoy brota de una íntima
alegría. La de saber que lo que perdió EVA, “la madre de todos los que viven”,
ha sido felizmente recuperado gracias al AVE que el ángel Gabriel dirige a
María, Madre de todos los redimidos.
LLENA DE GRACIA
Hoy se nos repite el relato
evangélico de la Anunciación a María. En él escuchamos las palabras que le
dirige el ángel del Señor: “María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de
Dios”. Ese saludo convierte a María en imagen de todo el género humano. Con él
se inicia el gran Adviento de la historia humana. Con él renace la esperanza.
Desde lo más hondo de su
existencia, María refleja fielmente la misericordia de Dios y sabe traducirla
en fidelidad. Dios nos crea y nos sostiene. María gozó durante toda su vida de
la plenitud de la gracia y de la salvación. Fue una persona fiel en todo al
proyecto de Dios. También a nosotros, Dios se nos da gratis, pero espera
nuestra respuesta.
La sintonía de María con la
salvación ofrecida por Dios a la humanidad es un don gratuito, pero encontró en
ella una respuesta libre y generosa. Muy pobre es nuestra fe si superar el
temor y no nos ayuda a aceptar el don de la gracia que Dios nos ofrece cada
día.
La humanidad no tiene nada que
temer de la divinidad. Dios no es un enemigo de la causa y de la libertad
humana. Dios nos ofrece su amable cercanía. Como dijo Benedicto XVI, “el hombre
que se dirige hacia Dios no se hace más pequeño, sino más grande, porque
gracias a Dios y junto con él se hace grande, se hace divino, llega a ser
verdaderamente él mismo”.
ABOGADA DE GRACIA
Hoy nuestro corazón se esponja en
la contemplación de la decisión de Dios de ofrecer a la humanidad un rayo de
esperanza. Con el prefacio de la misa de esta solemnidad nos gozamos en la
limpieza de María:
• “Purísima había de ser, Señor,
la Virgen que nos diera el Cordero inocente”. Esta mirada al pasado de nuestra
historia nos invita a dar gracias por el don de la salvación. A la vista del
mal y de la corrupción de este mundo, con frecuencia nos dejamos vencer por el
pesimismo.
• “Purísima la que, entre todos
los hombres, es abogada de gracia y ejemplo de santidad”. Y esta mirada a
nuestro presente nos lleva a recobrar la esperanza. Tratemos de descubrir los
signos de esperanza que se encuentran en nosotros mismos, en los demás y en
toda la sociedad.
“Oh Dios, por la concepción
inmaculada de la Virgen María preparaste a tu hijo una digna morada. En
previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado. A nosotros
concédenos por su intercesión llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Amén”.
D. José-Román Flecha Andrés
sábado, 5 de diciembre de 2015
MONTES Y VALLES
“En el desierto preparadle un
camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los
valles se levanten, que montes y colinas se abajen”.
Esas imágenes pueden encontrarse
ya en la segunda parte del libro de Isaías (40, 3-4). Una voz invita a abrir en
el desierto una calzada para el Señor. Se anuncian las maravillas de un nuevo
éxodo. Dios ha de conducir a su pueblo de la esclavitud a la libertad.
En este segundo domingo de
adviento, se proclama un texto del profeta Baruc en el que se encuentran las
mismas imágenes (Bar 5, 1-9). Ya no se trata de una exhortación. Es la noticia
de la iniciativa de Dios. Él manda abajarse a los monte y rellenar los barrancos.
Él ordena a los árboles que ofrezcan sombra a su pueblo mientras camina por el
desierto.
La promesa de Dios alegra los
corazones de sus hijos. Y estos gozan anticipando la liberación que Dios
promete. El gozo de la esperanza se desborda sobre la creación entera.
CONVERSIÓN Y PERDÓN
Los antiguos poemas de los
profetas reaparecen siglos más tarde en la boca de Juan, hijo de Zacarías. El
evangelio de Lucas pone buen cuidado en anotar los datos precisos para situar
en la historia el eco de una nueva profecía (Lc 3, 1-6). Las palabras son
idénticas, pero el sentido es diferente.
Tanto el profeta que sigue a
Isaías como Baruc evocaban una voz que en el desierto invitaba a las gentes a
la alegría y al consuelo. Juan es la voz que resuena en el desierto, exhortando
a las gentes a la conversión para obtener el perdón de sus pecados.
En otro tiempo se anunciaba que
Dios mandaba allanar los caminos para que su pueblo pudiera caminar hacia la
libertad. Ahora se pide a las personas que cambien su conducta y allanen los
caminos para que todos puedan ver la salvación de Dios.
Los antiguos profetas ofrecían un
consuelo al pueblo de Dios, sometido a esclavitud en Babilonia. El nuevo
profeta exhorta a la conversión a sus oyentes para que se conviertan en el
nuevo pueblo de Dios y se vean libres de la esclavitud de su egoísmo.
LO TORCIDO Y LO ESCABROSO
“Que lo torcido se enderece y lo
escabroso se iguale”. Al leer aquellos versos (Is 40,5), los hijos de Israel
agradecían a Dios las maravillas con que los devolvía a sus tierras para
reedificar la Ciudad Santa. Aquel poema se hace promesa en la boca del
bautista:
“Lo torcido será enderezado”. En
los textos bíblicos el pecado era presentado con frecuencia como un
comportamiento “torcido”. La rectitud significa que ese comportamiento ha de
ajustarse a la voluntad de Dios.
“Lo escabroso será camino llano”.
Lo escabroso dificulta el paso del caminante. El pecado no es una fácil
conquista del hombre. Es un obstáculo que le hace tropezar y convierte en
penoso el sendero que lleva a su propia realización.
“Todos verán la salvación de
Dios”. No es el hombre el que se salva a sí mismo. Es Dios quien ofrece al
hombre la salvación. Hay que tener los ojos abiertos para ver la salvación. Hay
que abrir los ojos para ver al Salvador que se acerca a nosotros.
Señor Jesús, queremos escuchar
la voz de los profetas que nos invitan cada día a preparar los caminos, para
que puedas hacerte visible en nuestra vida y en nuestra historia. Ven Señor
Jesús. Amén.
D. José-Román Flecha Andrés
miércoles, 2 de diciembre de 2015
CAMPAÑA DE RECOGIDA DE JUGUETES
De nuevo la Hermandad de Santa María Magdalena pone en marcha una Campaña de Recogida de Juguetes en colaboración con la Asociación contra el Cancer.
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martes, 1 de diciembre de 2015
SOLEMNE NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Ayer comenzó en la Parroquia la Solemne Novena en honor a la titular de nuestro templo,
la Inmaculada Concepción. Los cultos se desarrollarán hasta el día de su Festividad,
el próximo 8 de Diciembre.
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