sábado, 17 de febrero de 2018

EL DESIERTO Y EL MENSAJE


Reflexión homilética para el Domingo 18 de Febrero de 2018. Iº de Cuaresma.

“Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra”. He ahí el pacto que Dios establece con Noé después del diluvio (Gén 9,8). Es una alianza de paz. Dios quiere recuperar la armonía del paraíso.

El pecado rompió aquella armonía original con lo otro, con los otros y con el Absolutamente Otro. Y el pecado quebranta hoy la deseable armonía del ser humano con esta admirable creación que Dios le ha confiado. El viaje del papa Francisco a la zona amazónica peruana nos ha invitado a repensar nuestra responsabilidad en el desastre.

Hemos de evocar aquel pacto al cantar hoy el salmo responsorial: “Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza” (Sal 24).

En la primera lectura de cada domingo, esta cuaresma nos invitará a recordar la alianza de Dios con la humanidad y con su pueblo, por medio de Noé, Abraham, Moisés, el rey Ciro y el profeta Jeremías. Al primer paso se refiere también la primera carta de Pedro (1 Pe 3,18-22).

LA TENTACIÓN

El evangelio de este primer domingo de cuaresma es muy significativo. Es la obertura de ese concierto de voces que, durante este camino hacia la Pascua, nos ofrece una catequesis intensiva para ayudarnos a vivir el seguimiento de Jesús.

En el primer domingo de cuaresma se menciona siempre el desierto. A él es guiado Jesús por el Espíritu antes de iniciar su misión. La imagen del desierto sugiere soledad y austeridad. Más que un lugar es la oportunidad para redescubrir la honda verdad de lo que somos.

En el primer domingo de cuaresma se dice siempre que Jesús permaneció cuarenta días en el desierto. Además del lugar importa mencionar el tiempo, mencionando un número que implica la plenitud de una vida de interioridad, de meditación, de aceptación del plan de Dios.

En el primer domingo de cuaresma se recuerdan siempre las tentaciones de Jesús. El evangelio de Marcos se limita a anotar que Jesús fue tentado por Satanás. Como el pueblo hebreo en su paso por el desierto y como el mismo Jesús, también nosotros vemos puesta a prueba nuestra fidelidad a Dios.

LA ARMONÍA

El evangelio de Marcos no menciona las tres tentaciones, en las que se trataba de esclarecer la identidad de Jesús como hijo de Dios. Pero nos ofrece tres detalles muy importantes sobre él.

“Vivía con las fieras y los ángeles le servían”. Jesús era el nuevo Adán. Con él retornaba la armonía original. Jesús traía la paz a la creación. Ante su dignidad se inclinaban los mismos ángeles.
Jesús salió del desierto para predicar el Evangelio de Dios. Jesús era el nuevo Elías. Como él, salía de la aspereza del desierto para proclamar la presencia del Dios único.

Jesús resumía la obra divina y la respuesta humana que esperaba. Él era el Mesías esperado. Con él se cumplía el tiempo y Dios ofrecía su realeza. Con él llegaba la hora de la conversión y de la fe.

Señor Jesús, también nosotros necesitamos un tiempo de desierto y de silencio. Necesitamos encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Hoy volvemos a ti nuestros ojos con el deseo de seguir tus pasos y de escuchar tu mensaje. Concédenos el don de la fe, que nos ayudará a convertirnos y a descubrir la belleza de la luz y de la vida.   Amén.
D. José-Román Flecha Andrés